Skip to content
  domingo 15 febrero 2026
Novedad
febrero 15, 2026‘T AMARÉ’ de Tony Grox & Lucycalys gana el Benidorm Fest 2026 gracias al apoyo de la audiencia febrero 15, 2026Benidorm Fest 2026: bienvenidos a la mediocridad febrero 15, 2026Así fue la final del Benidorm Fest 2026: los votos al detalle y todas las actuaciones febrero 14, 2026El momento musical de Jesús Vázquez cantando junto a Javier Ambrossi ‘Y yo te besé’, su canción de hace 33 años febrero 14, 2026Charli XCX revoluciona la Berlinale: “Siento que estoy empezando en el cine” febrero 14, 2026The Moment: La vida exagerada de Charli xcx en un inofensivo, absorbente y, finalmente, fallido falso documental (**) febrero 14, 2026La escritora Arundhati Roy anula su presencia en la Berlinale tras la inhibición del jurado a condenar el genocidio en Gaza febrero 14, 2026Todos los participantes de la final del Benidorm Fest y el orden de actuación febrero 14, 2026Luis Buñuel y los usuarios de 4chan febrero 14, 2026¿Pero cómo pudo saber esa pregunta de ‘Pasapalabra’? Así se preparan los concursantes
  • Entradas
  • Sobre Nosotros
  • Contacto
EscritoresdeÉlite | Todo lo que pase en la Élite lo contamos.
  • Arte
  • Cine
  • Televisión
  • Cultura
  • Libros
  • Teatro
  • Historia
  • Contacto
EscritoresdeÉlite | Todo lo que pase en la Élite lo contamos.
EscritoresdeÉlite | Todo lo que pase en la Élite lo contamos.
  • Arte
  • Cine
  • Televisión
  • Cultura
  • Libros
  • Teatro
  • Historia
  • Contacto
  • Entradas
  • Sobre Nosotros
  • Contacto
EscritoresdeÉlite | Todo lo que pase en la Élite lo contamos.
  Cine  No todo necesita un porqué: ni el amor ni la pérdida ni la felicidad
Cine

No todo necesita un porqué: ni el amor ni la pérdida ni la felicidad

febrero 14, 2026
FacebookX TwitterPinterestLinkedInTumblrRedditVKWhatsAppEmail

Es una imagen hipnótica: miles de estorninos trazan en sincronía figuras imposibles sobre los cielos anaranjados de Roma, que se llenan de formas fluidas, elásticas, siempre a punto de deshacerse para recomponerse en otra cosa. Las llaman murmuraciones, por ese sonido leve y persistente que producen los miles de aleteos que forman un cuerpo colectivo en movimiento. Contemplar esa coreografía sin coreógrafo obliga a preguntarse por el porqué y el cómo de esa armonía. Una explicación habitual sostiene que vuelan juntos para confundir a los depredadores, para diluir el riesgo en la multitud. Pero esa certeza, narrada con la autoridad tranquila de una voz en off —la de Marta, protagonista de Tres adioses—, es puesta en duda. Tal vez, tras ese movimiento aparentemente inexplicable, habita otra lógica, una que convive, como la vida misma, con una insondable falta de sentido.

Seguir leyendo

 Es una imagen hipnótica: miles de estorninos trazan en sincronía figuras imposibles sobre los cielos anaranjados de Roma, que se llenan de formas fluidas, elásticas, siempre a punto de deshacerse para recomponerse en otra cosa. Las llaman murmuraciones, por ese sonido leve y persistente que producen los miles de aleteos que forman un cuerpo colectivo en movimiento. Contemplar esa coreografía sin coreógrafo obliga a preguntarse por el porqué y el cómo de esa armonía. Una explicación habitual sostiene que vuelan juntos para confundir a los depredadores, para diluir el riesgo en la multitud. Pero esa certeza, narrada con la autoridad tranquila de una voz en off —la de Marta, protagonista de Tres adioses—, es puesta en duda. Tal vez, tras ese movimiento aparentemente inexplicable, habita otra lógica, una que convive, como la vida misma, con una insondable falta de sentido. Seguir leyendo  

Más Noticias

Premis Gaudí 2026: bona música en una gala avorrida

febrero 9, 2026

La comedia humana de Jonás Trueba

febrero 12, 2026

‘Ruta de escape’: un ‘thriller’ para disfrutar con joyas, autopistas y un elenco sugestivo

febrero 13, 2026

Andy Warhol reaparece en la gran pantalla

febrero 1, 2026

Es una imagen hipnótica: miles de estorninos trazan en sincronía figuras imposibles sobre los cielos anaranjados de Roma, que se llenan de formas fluidas, elásticas, siempre a punto de deshacerse para recomponerse en otra cosa. Las llaman murmuraciones, por ese sonido leve y persistente que producen los miles de aleteos que forman un cuerpo colectivo en movimiento. Contemplar esa coreografía sin coreógrafo obliga a preguntarse por el porqué y el cómo de esa armonía. Una explicación habitual sostiene que vuelan juntos para confundir a los depredadores, para diluir el riesgo en la multitud. Pero esa certeza, narrada con la autoridad tranquila de una voz en off —la de Marta, protagonista de Tres adioses—, es puesta en duda. Tal vez, tras ese movimiento aparentemente inexplicable, habita otra lógica, una que convive, como la vida misma, con una insondable falta de sentido.

Esa intuición —la de que no todo encuentra una explicación— atraviesa Tres adioses (2025), la última película de Isabel Coixet. Inspirada en algunos relatos semiautobiográficos de la escritora y activista Michela Murgia reunidos en Tres cuencos, la película gira en torno a Marta, una profesora romana que, tras una ruptura sentimental, recibe el diagnóstico de una enfermedad terminal. Interpretada por una Alba Rohrwacher en estado de gracia, Marta se convierte en el espacio íntimo donde la despedida posibilita una manera distinta de mirar el mundo. Pero la película, en realidad, no es tanto el relato de una enfermedad ni el final de un amor. El cine de Coixet me hace pensar siempre en una fotografía antigua que emerge durante el proceso de revelado, cuando la imagen tarda en definirse y no termina de fijarse del todo. En Tres adioses, como en buena parte de su filmografía, lo que queda al final no es tanto la historia como la pregunta que queda suspendida en el espectador.

Después de ver la película, regresé —sin saber muy bien por qué— a un relato de la escritora Yiyun Li titulado Amor en el mercado. En él, Sansan, una profesora soltera de un pequeño pueblo chino, proyecta obsesivamente Casablanca a sus alumnos. En una de esas sesiones afirma, como si resolviera un acertijo, que “uno de los misterios de la vida es la falta de sentido”. Unos años atrás se comprometió con su novio de siempre y le juró pensar en él hasta que los mares se secaran. Luego, él la abandonó, pero ella siguió viviendo fiel a ese voto, aunque eso la situara en los márgenes de lo comprensible. El relato sugiere que el amor encuentra su verdadera dimensión no en su cumplimiento, sino en la fidelidad a una palabra dada que sostiene el enigma de la existencia sin resolverlo. Por eso pensaba en Marta, pero también en muchos personajes de Coixet, que no se definen tanto por lo que consiguen como por la fidelidad con la que habitan sus propias decisiones, incluso cuando esas resultan incomprensibles a ojos de los demás. Ser fiel a algo —a una persona, a una promesa, a una forma de vida— implica aceptar también su fragilidad, su final.

En una secuencia de la película, durante una revisión médica, la oncóloga de Marta le dice que el único ser del mundo que no enferma es la ameba: dedica toda su existencia a no hacer nada, ni siquiera sabe que existe. Quizá la única forma de no sufrir consista en eso, en sustraerse a la conciencia, en no atarse a nadie por amor ni por culpa. Pero la enfermedad, lejos de toda tentación de romantizarla —una neoplasia en fase cuatro no permite metáforas indulgentes—, empuja inevitablemente hacia otro lugar: obliga a mirar lo que antes quedaba fuera del encuadre. Porque la estrategia de la ameba nunca es, en realidad, una estrategia habitable.

Por razones que me resultan difíciles de explicar —­quizá porque no las hay— en los últimos meses he leído varios libros atravesados por la experiencia de la muerte. Michela Murgia dejó por escrito su proceso de enfermedad; Pol Guasch explora con infinita delicadeza el suicidio de su padre en Reliquia; Yiyun Li —siempre vuelvo a ella últimamente— reflexiona sobre la aceptación radical del suicidio de sus dos hijos en En la naturaleza las cosas crecen, y Gueorgui Gospodínov, en El jardinero y la muerte, convierte el duelo en una forma de pensamiento. En este último encontré una idea que persiste: la jardinería se opone a la muerte porque en un jardín siempre se entierra algo esperando que el tiempo obre el milagro y lo transforme. ¿No ocurre lo mismo con el arte? ¿Qué convierte una experiencia en algo distinto a la semilla que la originó?

Tal vez exista una razón mucho más simple para explicar las murmuraciones de los estorninos. Vuelan así porque pueden. Porque les gusta, y quizá también porque a nosotros nos gusta mirarlos. No todo necesita un porqué. Buscamos explicaciones para el amor, para la pérdida, para la felicidad y para su ausencia, como si la vida fuera un problema destinado a resolverse. El arte —y el cine de Coixet en particular— siempre regresa para devolvernos a la casilla de salida y recordarnos que hay experiencias que solo pueden vivirse, no entenderse. Y tal vez la fidelidad —al amor, a una promesa, a una memoria— no sea más que la forma que encontramos de seguir habitando el misterio de esa imagen —la vida— que aparece lentamente y nunca termina de fijarse del todo.

 EL PAÍS

FacebookX TwitterPinterestLinkedInTumblrRedditVKWhatsAppEmail
Rachel Reid, la discreta escritora que inspiró ‘Más que rivales’ y convierte en fenómeno todo lo que toca
La fuerza del cine
Leer también
Televisión

‘T AMARÉ’ de Tony Grox & Lucycalys gana el Benidorm Fest 2026 gracias al apoyo de la audiencia

febrero 15, 2026
Televisión

Benidorm Fest 2026: bienvenidos a la mediocridad

febrero 15, 2026
Televisión

Así fue la final del Benidorm Fest 2026: los votos al detalle y todas las actuaciones

febrero 15, 2026
Televisión

El momento musical de Jesús Vázquez cantando junto a Javier Ambrossi ‘Y yo te besé’, su canción de hace 33 años

febrero 14, 2026
Cine

Charli XCX revoluciona la Berlinale: “Siento que estoy empezando en el cine”

febrero 14, 2026
Cultura

The Moment: La vida exagerada de Charli xcx en un inofensivo, absorbente y, finalmente, fallido falso documental (**)

febrero 14, 2026
Cargar más

‘Ruta de escape’: un ‘thriller’ para disfrutar con joyas, autopistas y un elenco sugestivo

febrero 13, 2026

No todo necesita un porqué: ni el amor ni la pérdida ni la felicidad

febrero 14, 2026

Denise Scott Brown: la gran transgresora de la arquitectura a la que el Pritzker ignoró

febrero 10, 2026

‘The Beauty’: el regreso de Ryan Murphy a sus obsesiones de cuerpo bello y cuerpo grotesco

febrero 7, 2026

Migración por mar: náufragos invisibles y vigías

febrero 3, 2026
“Emma en el viento”: el amor que no se acaba, incluso cuando el viento se lo lleva

“Emma en el viento”: el amor que no se acaba, incluso cuando el viento se lo lleva

noviembre 5, 2025

Takuma Nakahira: teoría, política y experiencia de la fotografía

febrero 12, 2026

Por qué Ben Affleck y Matt Damon han vuelto a trabajar juntos pasados los 50: juntos para la etapa más difícil de sus carreras

febrero 11, 2026

Jung Chang, escritora: “Si la gente pensara que China es tan maravillosa iría para allá”

febrero 10, 2026

‘Dawson crece’ o cómo funciona el mecanismo de la nostalgia milenial

febrero 12, 2026

    Opiniones LetrameAutopublicación 2026
    © 2024. EscritoredeÉlite. Todos los derechos reservados.
    • Aviso Legal
    • Política de Cookies
    • Política de Privacidad