Skip to content
  miércoles 15 julio 2026
Novedad
julio 15, 2026Cuatro obras para recordar al escritor Luis Goytisolo julio 15, 2026Leer combate la polarización julio 15, 2026Ver ‘Pókemon’ en Telecinco hasta perder un Blastoise de nivel 100 julio 15, 2026El largo viaje de Christopher Nolan hasta ‘La odisea’ julio 15, 2026La cultura palestina como forma de resistencia: “Vivimos un genocidio cultural” julio 15, 2026‘Guerra y lluvia’, el bulevar de exilio y memoria de Velibor Čolić julio 15, 2026El ‘no’ fracaso televisivo de Marc Giró julio 15, 2026De un ambiente idílico a la salsa colombiana julio 15, 2026Josep M. Argemí explora la Mallorca mítica a ‘El naixement de Venus’ julio 14, 2026El Shakespeare más irreverente habla catalán, es gratis y se representa en un parque: «Es como volver al espíritu de los teatros del siglo XVI»
  • Entradas
  • Sobre Nosotros
  • Contacto
EscritoresdeÉlite | Todo lo que pase en la Élite lo contamos.
  • Arte
  • Cine
  • Televisión
  • Cultura
  • Libros
  • Teatro
  • Historia
  • Contacto
EscritoresdeÉlite | Todo lo que pase en la Élite lo contamos.
EscritoresdeÉlite | Todo lo que pase en la Élite lo contamos.
  • Arte
  • Cine
  • Televisión
  • Cultura
  • Libros
  • Teatro
  • Historia
  • Contacto
  • Entradas
  • Sobre Nosotros
  • Contacto
EscritoresdeÉlite | Todo lo que pase en la Élite lo contamos.
  Libros  Más corto y fragmentado, el veraneo cambia: “Es una emoción, pero también una mercancía”
Libros

Más corto y fragmentado, el veraneo cambia: “Es una emoción, pero también una mercancía”

julio 14, 2026
FacebookX TwitterPinterestLinkedInTumblrRedditVKWhatsAppEmail

“El verano es un montón de gente que no sabe lo que hace”. Así termina el periodista —y marino— Enrique Rey su ensayo Melón con jamón. Crónica sentimental de un país al sol (Temas de Hoy). Rey es aficionado al verano y pensador sobre el verano: más allá de esos tres meses que van del solsticio al equinoccio, el estío es un estado del ser teñido de nostalgia de veranos de infancia, esa sensación de quietud y sol, de clase media y pachorra con el Tour de fondo, atravesada por el dulce olor de la crema solar. Un estado mental que, dice Rey, puede que esté terminando. Se diluye este verano del alma, igual que se ha quedado viejuno el melón con jamón del título, en veranos más cortos, menos acompasados, más fragmentados, no faltos de postureo. Y sostenidos, como siempre, por los mismos de siempre: los que curran y los que cuidan.

Seguir leyendo

 El periodista Enrique Rey explora las diferentes facetas culturales de las vacaciones en un ensayo tierno, documentado y literario, ‘Melón con jamón’  

“El verano es un montón de gente que no sabe lo que hace”. Así termina el periodista —y marino— Enrique Rey su ensayo Melón con jamón. Crónica sentimental de un país al sol (Temas de Hoy). Rey es aficionado al verano y pensador sobre el verano: más allá de esos tres meses que van del solsticio al equinoccio, el estío es un estado del ser teñido de nostalgia de veranos de infancia, esa sensación de quietud y sol, de clase media y pachorra con el Tour de fondo, atravesada por el dulce olor de la crema solar. Un estado mental que, dice Rey, puede que esté terminando. Se diluye este verano del alma, igual que se ha quedado viejuno el melón con jamón del título, en veranos más cortos, menos acompasados, más fragmentados, no faltos de postureo. Y sostenidos, como siempre, por los mismos de siempre: los que curran y los que cuidan.

Más Noticias

Màrius Serra, Carlota Gurt, Carles Rebassa i Etna Miró, pròxims convidats al Club del Quadern

julio 10, 2026

El fenómeno que Amazon no vio venir: por qué las mujeres de cuarenta se han enamorado de las series de amor juvenil

julio 12, 2026

Historia de un códice expoliado hace un siglo y cómo fue a parar a un magnate de EE UU

julio 9, 2026

Mesalina reivindicada: una revisión de la historia de la “emperatriz prostituta” cuestiona el retrato de una mujer con la que se ensañaron los clásicos

julio 12, 2026

“El verano es una emoción y una mercancía”, dice Rey. “En España es una locomotora que nos lleva no se sabe bien dónde; es un proyecto perfecto, porque tiene de fondo una emoción que es una constante antropológica”, añade. El ensayista lo tiene claro, porque el verano determinó su vida: nacido y criado en Madrid, pasaba los veranos en Murcia, en el mar Menor, sin otra conexión genética, histórica o sentimental más que el propio veraneo. En aquellos veranos de la infancia se apuntó a la escuela de vela Socaire, en Santiago de la Ribera, la misma donde descubrió su vocación y en la que ahora es profesor. “Desde pequeño fantaseaba con el verano: para mí el peor día del verano era mejor que el día de Reyes”, recuerda a sus 34 años.

Embriagado por las corrientes y los vientos, llegada la hora de elegir carrera, optó por Ingeniería Naval, que cursó en una universidad de secano, la Politécnica de Madrid. “Como mis padres son filólogos les gustó que estudiase una ingeniería, que podría llevarme a algo más lucrativo”, cuenta. Donde le llevó es al punto de partida, la escuela de vela Socaire, donde ahora ejerce de coordinador, actividad que compagina con sus colaboraciones en la revista Icon de EL PAÍS y que ha compaginado también con la escritura de este ensayo cubierto de salitre. “Lo que más me ha gustado de siempre son los barcos y los libros”, dice. En el texto, que le mece a uno como la olas del Mediterráneo, hay barcos y libros, muchos libros, también anuncios de cerveza, canciones del verano, tristezas septembriles, turismo y urbanismo, por supuesto, chiringuitos. Una mirada nostálgica e informada a la que anima una curiosidad cuatridimensional.

Vista general de la playa de la Malvarrosa , en la imagen los bañistas disfrutan aunque las temperaturas del agua han aumentado, el 9 de julio de 2026. Mònica Torres

Para empezar, el verano es una cuestión de clase. Las primeras en veranear fueron las clases altas, que empezaron a frecuentar lugares como Brighton o Biarritz, muchas veces por motivos de salud. “En el siglo XIX se pusieron de moda los baños de olas, se pensaba que eran curativos y aristócratas y burgueses iban a recuperarse a los balnearios de los rigores de la vida urbana”, dice Rey. Como recuerda el ensayista, Marcel Proust visualizaba a esas élites, en A la sombra de las muchachas en flor, veraneando en el Gran Hotel de Balbec, como dentro de un acuario fuera del cual las clases subalternas observaban con gran curiosidad (“Mecidas lentamente entre remolinos de oro”) mientras esperaban para devorarlas. “El cristal finalmente se rompió en torno a los años 60 del siglo XX, cuando las clases medias tuvieron acceso al veraneo”, dice el autor. Eso sí, nadie se comió a nadie: más bien se unieron a la fiesta.

Las vacaciones pagadas (la Segunda República española fue pionera en su creación, con duración de una semana, en 1931) fueron uno de los pilares de las clases medias y acompañaron al estado del bienestar, pero también sirvieron para animar a la incipiente industria del turismo, especialmente importante en España. “El acceso al veraneo no fue precisamente un proceso feliz”, dice Rey, “en el franquismo el veraneante fue tratado como un menor de edad perpetuo: con acceso al placer y al descanso, pero sin derechos políticos”. Algunos pensadores, como Mario Gaviria (discípulo de Henri Lefevbre) vieron en la segunda mitad del XX el veraneo, no tanto como una actividad masiva y alienante, sino como un anticipo imperfecto de la sociedad utópica. Ejemplo: Benidorm, claro está.

El escritor Enrique Rey.ALFONSO DURAN

El verano está cambiando: en época de aceleración civilizatoria, el tiempo de vacaciones es menor, está más fragmentado, trata de exprimirse al máximo con multitud de experiencias (entre la clase de windsurf, el masaje y el restaurante reseñado en Instagram), no todo el mundo se marcha al mismo tiempo y agosto va dejando de ser aquel desierto de sol y paz. “Está desapareciendo una de las características fundamentales del verano, aquella gran pausa en la que el tiempo lento y amplio permitía aburrirse”, dice el ensayista. En general, ¿quién se aburre hoy en día?

En la citada red social hacemos de propagandistas gratuitos a la industria del turismo, con nuestras mejores fotos de calas de ensueño y centollos increíbles. Este año, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), España podría llegar al récord de los 100 millones de visitantes (con el consiguiente negocio y la consiguiente destrucción). Ya sea en el sur, sitio tradicional del turismo masivo y popular, como el norte, destino más discreto y elitista que va cogiendo fuerza como refugio climático, además de como estrategia de distinción. Aunque el postureo siempre ha existido: en el siglo XVIII, ya había obras de teatro que hablaban de familias que se endeudaban para ir de veraneo a la Toscana. “El verano puede verse como un gasto improductivo y un derroche, y las redes sociales lo intensifican. ¿Para qué sirve una moto de agua? Pues para chulearse gastando gasolina”, dice el autor.

Unos turistas llegan a la playa de Benidorm el pasado l 1 de julio.MORELL (EFE)

A pesar de lo incrustado que está en la cultura, el verano no es para todos: según publicó el INE en 2025, el 33,4% de los españoles no puede irse ni una semana, porque los salarios son bajos y la precariedad alta. Sosteniendo el verano, los de siempre. Los trabajadores precarios en el sector turístico y las personas dedicadas a los cuidados, que no descansan nunca: esas madres a las que tradicionalmente les ha dado lo mismo cuidar en el barrio que en la playa, mientras el resto del mundo se tumba a la bartola. “Quienes construyen el verano son los que menos pueden disfrutar de él”, insiste Rey.

 EL PAÍS

FacebookX TwitterPinterestLinkedInTumblrRedditVKWhatsAppEmail
La casa como campo de batalla
El enorme y formativo placer de ver lo que (me) echen
Leer también
Libros

Cuatro obras para recordar al escritor Luis Goytisolo

julio 15, 2026
Libros

Leer combate la polarización

julio 15, 2026
Cine

Ver ‘Pókemon’ en Telecinco hasta perder un Blastoise de nivel 100

julio 15, 2026
Cine

El largo viaje de Christopher Nolan hasta ‘La odisea’

julio 15, 2026
Cine

La cultura palestina como forma de resistencia: “Vivimos un genocidio cultural”

julio 15, 2026
Libros

‘Guerra y lluvia’, el bulevar de exilio y memoria de Velibor Čolić

julio 15, 2026
Cargar más

‘Hermanos’: la España de los extremos, en el fútbol y la sociedad

julio 3, 2026

Torrecilla de Valmadrid deja de ser el único barrio de Zaragoza sin agua corriente: adiós al camión cisterna

julio 8, 2026

De Paola Dávila a Pedro Friedeberg, editorial Sexto Piso apuesta por el arte contemporáneo

julio 10, 2026

Los toros de Fuente Ymbro que abrirán los encierros y las corridas de Pamplona ya están en los Corrales del Gas

julio 1, 2026

Cambio de marcha

julio 8, 2026

La mala afición de Dios: Morante torea sin toros y Borja Jiménez no lo hace con ellos en Pamplona

julio 10, 2026

No es una fase, no estás confundido: la cultura deja atrás los tópicos sobre la bisexualidad

julio 4, 2026

Cynthia Híjar: “El feminismo que no entiende de lucha de clases es una herramienta más de opresión”

julio 9, 2026

Andrea Guijarro Delgado redefine la lírica contemporánea con su esperado debut literario ‘Las palabras NO se las lleva el viento’

junio 25, 2026

Un Sorolla baratísimo

julio 6, 2026

    © 2024. EscritoredeÉlite. Todos los derechos reservados.
    • Aviso Legal
    • Política de Cookies
    • Política de Privacidad