Donald Trump tiene un nuevo proyecto favorito. Y no está en Estados Unidos sino en el norte de África. El presidente estadounidense anunció la construcción de una autopista de 1.000 kilómetros entre Tiznit y Dajla que cruzará el Sáhara Occidental y que, según anunció él mismo, llevará su nombre.
Lo que Trump no mencionó en su entusiasta declaración es que la carretera en cuestión lleva más de una década en construcción, fue diseñada por el rey Mohammed VI en el 40 aniversario de la Marcha Verde.
Un proyecto con diez años de historia
El origen de esta infraestructura se remonta a 2015, cuando los ministerios de Interior, Economía y Finanzas, Equipamiento, Transporte, Logística y Agua de Marruecos firmaron un acuerdo de asociación con cuatro regiones para su construcción.
La inversión fijada en aquel momento fue de 8.500 millones de dirhams, equivalentes a unos 800 millones de euros, una cifra que con el paso del tiempo y las obras adicionales ha escalado hasta los 880 millones actuales.
Los estudios técnicos se desarrollaron entre 2016 y 2018, los contratos se adjudicaron ese mismo año y las obras comenzaron en 2017.
Casi una década de trabajos en uno de los territorios más inhóspitos del continente africano, con temperaturas extremas, terreno desértico y la complejidad logística de construir infraestructuras en una zona geopolíticamente sensible.
El proyecto está dividido en dos tramos principales. El primero es la autopista entre Tiznit y Laâyoune, que incluye rotondas para las ciudades de Tiznit y Klemim.
El segundo es el ensanchamiento de la carretera nacional n.º 1 desde Laâyoune hasta Dajla, con mejoras del trazado y nuevas rotondas para localidades como Tan-Tan y Boujdour.
El gobierno regional marroquí lo resume con claridad: la infraestructura «reducirá el tiempo de viaje, evitará interrupciones por inundaciones o acumulación de arena y facilitará el transporte de mercancías entre el sur y los principales centros nacionales»
Pero la pieza más espectacular de toda la obra es el viaducto sobre el río Sakia El Hamra, que se convertirá en el puente más grande de Marruecos.
Con 1.648 metros de longitud, 21,4 metros de ancho y una altura de 30 metros, la estructura tiene un presupuesto propio de 1.380 millones de dirhams (unos 330 millones de euros) y está en ejecución desde julio de 2024.
Dos calzadas independientes de dos carriles cada una, aceras peatonales y estándares de seguridad y sostenibilidad ambiental. Una obra de ingeniería de primer nivel en pleno desierto.

Dajla, el enclave estratégico del Sáhara Occidental
El destino final de la autopista no es casual. Dajla, conocida como Villa Cisneros durante la colonización española, es uno de los enclaves más estratégicos del Sáhara Occidental, el territorio que Marruecos controla desde la Marcha Verde de 1975 y los posteriores enfrentamientos con el Frente Polisario.
La ciudad costera es el punto de anclaje del Puerto Atlántico que Marruecos está diseñando y que aspira a convertirse en uno de los grandes hubs logísticos del Atlántico entre Europa y África.
El movimiento internacional hacia aceptar la postura de autonomía marroquí sobre el Sáhara Occidental, con el reconocimiento explícito de Estados Unidos durante la primera presidencia de Trump en 2020, facilita cada vez más este tipo de proyectos de gran escala que consolidan la presencia marroquí en el territorio.
Que Trump quiera poner su nombre a la autopista no es solo un gesto de vanidad sino también una declaración de intenciones geopolíticas.
El impacto económico y social
El portavoz del Gobierno marroquí, Mustapha Baitas, detalló hace unos meses el impacto que ya está teniendo la obra: el proyecto «ha generado 2,5 millones de jornadas laborales» y ha movilizado a 35 grandes constructoras, 15 empresas de ingeniería, 14 oficinas de topografía y cuatro laboratorios de control de calidad.
Una cadena de valor que, según el ejecutivo alaui, mejora la seguridad vial, reduce costes y tiempos de transporte y «aumenta el atractivo de las provincias del sur».
La finalización está prevista para 2028. Cuando llegue ese momento, la carretera que lleva diez años en construcción tendrá un nombre nuevo. Y Trump podrá decir que tiene una autopista en África.
Fue diseñado por el rey Mohammed VI en el 40 aniversario de la Marcha Verde y su finalización está prevista para 2028
Donald Trump tiene un nuevo proyecto favorito. Y no está en Estados Unidos sino en el norte de África. El presidente estadounidense anunció la construcción de una autopista de 1.000 kilómetros entre Tiznit y Dajla que cruzará el Sáhara Occidental y que, según anunció él mismo, llevará su nombre.
Lo que Trump no mencionó en su entusiasta declaración es que la carretera en cuestión lleva más de una década en construcción, fue diseñada por el rey Mohammed VI en el 40 aniversario de la Marcha Verde.
Un proyecto con diez años de historia
El origen de esta infraestructura se remonta a 2015, cuando los ministerios de Interior, Economía y Finanzas, Equipamiento, Transporte, Logística y Agua de Marruecos firmaron un acuerdo de asociación con cuatro regiones para su construcción.
La inversión fijada en aquel momento fue de 8.500 millones de dirhams, equivalentes a unos 800 millones de euros, una cifra que con el paso del tiempo y las obras adicionales ha escalado hasta los 880 millones actuales.
Los estudios técnicos se desarrollaron entre 2016 y 2018, los contratos se adjudicaron ese mismo año y las obras comenzaron en 2017.
Casi una década de trabajos en uno de los territorios más inhóspitos del continente africano, con temperaturas extremas, terreno desértico y la complejidad logística de construir infraestructuras en una zona geopolíticamente sensible.
El proyecto está dividido en dos tramos principales. El primero es la autopista entre Tiznit y Laâyoune, que incluye rotondas para las ciudades de Tiznit y Klemim.
El segundo es el ensanchamiento de la carretera nacional n.º 1 desde Laâyoune hasta Dajla, con mejoras del trazado y nuevas rotondas para localidades como Tan-Tan y Boujdour.
El gobierno regional marroquí lo resume con claridad: la infraestructura «reducirá el tiempo de viaje, evitará interrupciones por inundaciones o acumulación de arena y facilitará el transporte de mercancías entre el sur y los principales centros nacionales»
Pero la pieza más espectacular de toda la obra es el viaducto sobre el río Sakia El Hamra, que se convertirá en el puente más grande de Marruecos.
Con 1.648 metros de longitud, 21,4 metros de ancho y una altura de 30 metros, la estructura tiene un presupuesto propio de 1.380 millones de dirhams (unos 330 millones de euros) y está en ejecución desde julio de 2024.
Dos calzadas independientes de dos carriles cada una, aceras peatonales y estándares de seguridad y sostenibilidad ambiental. Una obra de ingeniería de primer nivel en pleno desierto.

Dajla, el enclave estratégico del Sáhara Occidental
El destino final de la autopista no es casual. Dajla, conocida como Villa Cisneros durante la colonización española, es uno de los enclaves más estratégicos del Sáhara Occidental, el territorio que Marruecos controla desde la Marcha Verde de 1975 y los posteriores enfrentamientos con el Frente Polisario.
La ciudad costera es el punto de anclaje del Puerto Atlántico que Marruecos está diseñando y que aspira a convertirse en uno de los grandes hubs logísticos del Atlántico entre Europa y África.
El movimiento internacional hacia aceptar la postura de autonomía marroquí sobre el Sáhara Occidental, con el reconocimiento explícito de Estados Unidos durante la primera presidencia de Trump en 2020, facilita cada vez más este tipo de proyectos de gran escala que consolidan la presencia marroquí en el territorio.
Que Trump quiera poner su nombre a la autopista no es solo un gesto de vanidad sino también una declaración de intenciones geopolíticas.
El impacto económico y social
El portavoz del Gobierno marroquí, Mustapha Baitas, detalló hace unos meses el impacto que ya está teniendo la obra: el proyecto «ha generado 2,5 millones de jornadas laborales» y ha movilizado a 35 grandes constructoras, 15 empresas de ingeniería, 14 oficinas de topografía y cuatro laboratorios de control de calidad.
Una cadena de valor que, según el ejecutivo alaui, mejora la seguridad vial, reduce costes y tiempos de transporte y «aumenta el atractivo de las provincias del sur».
La finalización está prevista para 2028. Cuando llegue ese momento, la carretera que lleva diez años en construcción tendrá un nombre nuevo. Y Trump podrá decir que tiene una autopista en África.
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