Una de las mejores noticias del año para los amantes del pop más inquieto e imaginativo es el regreso de anti (así, con minúsculas). vendedor ambulante de estrellas va por la avenida de espuma de mar (también en minúsculas) es el título del tercer álbum en solitario de Tito Pintado (Gijón, 56 años). “Ya no recuerdo muy bien qué quería decir con este nombre artístico, me lo puse el siglo pasado, pero la idea es que siempre me he sentido en contra de las corrientes predominantes y, a medida que han pasado los años, se ha agudizado”, explica el músico desde su casa en Madrid.
Una de las mejores noticias del año para los amantes del pop más inquieto e imaginativo es el regreso de anti (así, con minúsculas). vendedor ambulante de estrellas va por la avenida de espuma de mar (también en minúsculas) es el título del tercer álbum en solitario de Tito Pintado (Gijón, 56 años). “Ya no recuerdo muy bien qué quería decir con este nombre artístico, me lo puse el siglo pasado, pero la idea es que siempre me he sentido en contra de las corrientes predominantes y, a medida que han pasado los años, se ha agudizado”, explica el músico desde su casa en Madrid. Seguir leyendo
Una de las mejores noticias del año para los amantes del pop más inquieto e imaginativo es el regreso de anti (así, con minúsculas). vendedor ambulante de estrellas va por la avenida de espuma de mar (también en minúsculas) es el título del tercer álbum en solitario de Tito Pintado (Gijón, 56 años). “Ya no recuerdo muy bien qué quería decir con este nombre artístico, me lo puse el siglo pasado, pero la idea es que siempre me he sentido en contra de las corrientes predominantes y, a medida que han pasado los años, se ha agudizado”, explica el músico desde su casa en Madrid.
Pintado se dio a conocer como uno de los puntales del denominado Xixón Sound y fue pionero del indie español como cantante de Penélope Trip. “Cuando empezamos éramos los marcianos de Gijón. Hacíamos lo contrario a lo que se suponía que tenía que hacer un grupo en aquel momento”, recuerda, mirando hacia atrás con más cariño que ira. “Había algo especial en aquella escena de principios de los años noventa porque las formaciones entonces eran de blues, de rock y de garage, pero de repente empezaron a salir grupos parecidos a nosotros que en su mayoría eran amigos nuestros [se refiere a Manta Ray, Australian Blonde, Nosoträsh…]. Era una cosa singular y en aquella época tampoco es que hicieran muchas cosas interesantes en Madrid, así que entiendo que los medios empezasen a buscar grupos en provincias”.
Penélope Trip fue un ente extraño que se inventó sus propias reglas para tomar el influjo del noise pop anglosajón y regurgitarlo sin parecerse a nadie más, publicaron tres álbumes entre 1992 y 1996 y se separaron poco después. En paralelo a su primer grupo, Pintado ya había comenzado otro proyecto, el dúo de música electrónica Telefilme, junto a David Rodríguez (ex Beef y hoy en La Estrella de David). Ambos se habían conocido en la histórica gira que supuso el nacimiento del indie español, la denominada Noise Pop 92. Grabaron dos álbumes, en 1995 y 1997. A pesar de su trayectoria, Pintado afirma no ser “un músico propiamente dicho. No sé tocar un instrumento. Lo voy sacando todo de oído y me dejo llevar”. También se deja llevar por una intención escapista. “Intento crearme como una burbuja, mi intención no es hacer música política porque lo que quiero es escapar de la realidad en general”.
En vendedor ambulante, reconoce su gusto por la electrónica primigenia, “cuando estaba todo por inventar”, dice. “Me encanta Piero Umiliani, que era uno que hacía sobre todo bandas sonoras para películas de terror y cosas así, pero también grabó varios discos de electrónica primitiva que a mí me hace mucha gracia porque es como una mezcla de… no sé, una batería de jazz y por encima un sinte como súper distorsionado. Esa combinación me gusta mucho”. El proyecto anti ha sido menos prolífico que los anteriores del gijonés, que lleva tres lustros sin grabar y profesionalmente vive de hacer traducciones. Su último trabajo ha sido pasar al castellano el libro El público secreto, de Jon Savage (ed. Liburuak), pero Pintado está desencantado con la precariedad del mundo editorial y la amenaza de la IA. “Ahora estoy intentado volver a trabajar con videojuegos y manuales de instrucciones, que me gusta menos, pero está mejor pagado”, apunta.
Hay una razón más profunda, no obstante, que explica todo este tiempo sin grabar: “Lo pasaba mal intentando hacer música porque no salía lo que yo quería, me resultaba muy frustrante y pensaba: ‘Ni estoy ganando dinero con esto, ni me va a hacer caso nadie, ¿para qué me doy cabezazos contra la pared?’. Pero al final pudieron las ganas”, afirma. Eso da pie a una verdad incómoda: “Ahora todo es muchísimo más complicado que cuando empecé, pasas desapercibido muy fácilmente y puedes pensar que lo que haces no gusta, cuando la realidad es que casi nadie puede acceder a ello”.
Lo bueno, aparte del disco, el regreso de anti a los escenarios. “Es casi imposible conseguir conciertos ahora mismo, y más alguien como yo que no tiene ni mánager, ni promotor, ni nada, así que lo único que puedo hacer es contactar yo directamente con las salas. Me han dicho que algunas te preguntan por tu número de seguidores en Instagram o de escuchas en Spotify, y yo, claro, en ese sentido, cotizo completamente a la baja, porque tengo muy poco de todo eso”, lamenta. Pese a ello, otra buena noticia: ya hay fechas confirmadas. Tras su paso por Gijón (Caja de Músicos), el 7 de octubre estará en Madrid (El Sol) y el 16 de octubre en Valencia (Centro Excursionista Bar).
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