Skip to content
  martes 10 marzo 2026
Novedad
marzo 10, 2026Urtasun cede ante los sindicatos y paraliza su fórmula para reformar el Inaem marzo 10, 2026Esta es la nueva categoría que los Oscar han tardado 98 años en estrenar (y estos son los nominados) marzo 10, 2026‘Estación saturno’: una novela con ovnis, miserias familiares y corrupción que ve el futuro marzo 10, 2026Comedia (y tragedia) de los universitarios marzo 10, 2026Yeisson Vargas y Valeria Guzmán, migrantes: “El pan en España es como el español. No sabe a gran cosa” marzo 10, 2026Lea Ypi, escritora: “Los dos grandes problemas del siglo XXI son el capitalismo y el estado-nación” marzo 10, 2026Sol Carmona, experta en crianza consciente: “Alentar a un niño fortalece su autoconfianza; elogiarle puede generar dependencia” marzo 10, 2026La madre del joven desaparecido en La Palma retrata en un documental el autismo de su hijo: “Hemos vivido muchos infiernos; este es uno más” marzo 10, 2026Alfombra roja, cerebro en blanco marzo 10, 2026Protagonista femenina, lector masculino: los hombres sí leen a las mujeres
  • Entradas
  • Sobre Nosotros
  • Contacto
EscritoresdeÉlite | Todo lo que pase en la Élite lo contamos.
  • Arte
  • Cine
  • Televisión
  • Cultura
  • Libros
  • Teatro
  • Historia
  • Contacto
EscritoresdeÉlite | Todo lo que pase en la Élite lo contamos.
EscritoresdeÉlite | Todo lo que pase en la Élite lo contamos.
  • Arte
  • Cine
  • Televisión
  • Cultura
  • Libros
  • Teatro
  • Historia
  • Contacto
  • Entradas
  • Sobre Nosotros
  • Contacto
EscritoresdeÉlite | Todo lo que pase en la Élite lo contamos.
  Cine  Alfombra roja, cerebro en blanco
Cine

Alfombra roja, cerebro en blanco

marzo 10, 2026
FacebookX TwitterPinterestLinkedInTumblrRedditVKWhatsAppEmail

Hay algo hasta poético —y casi épico, si uno tiene el estómago suficientemente fuerte— en contemplar a una persona que lleva cuatro horas maquillándose para asistir al estreno de una película de la que no sabe absolutamente nada. Ni el título. Ni el director. Ni si transcurre en el espacio o en un pueblo de Mordor. Pero lleva un vestido que ha negociado durante semanas, un bolso firmado y una sonrisa que podría iluminar la catedral de Málaga o hasta la Sagrada Familia. Así que, ¿quién necesita saber nada más?

Seguir leyendo

 Hemos construido un mundo donde crear una obra artística vale menos que acumular seguidores en las redes  

Hay algo hasta poético —y casi épico, si uno tiene el estómago suficientemente fuerte— en contemplar a una persona que lleva cuatro horas maquillándose para asistir al estreno de una película de la que no sabe absolutamente nada. Ni el título. Ni el director. Ni si transcurre en el espacio o en un pueblo de Mordor. Pero lleva un vestido que ha negociado durante semanas, un bolso firmado y una sonrisa que podría iluminar la catedral de Málaga o hasta la Sagrada Familia. Así que, ¿quién necesita saber nada más?

Nadie, aparentemente.

He tenido el privilegio —y uso esa palabra con la precisión quirúrgica con que se usa un bisturí sobre una herida abierta e infectada— de ver en varias alfombras rojas del planeta a estas criaturas de nuestro tiempo preguntar en voz alta, con una inocencia que roza lo espiritual, cosas como: “¿Y esta peli de qué va?”. O “¿cómo se llama el actor ese tan famoso que sale?”. Y lo más extraordinario no es la pregunta. Lo más extraordinario es que nadie alrededor parezca encontrarlo ni siquiera mínimamente perturbador.

Más Noticias

Gonzalo Suárez, ante el Goya de Honor: “He tenido suerte, pero no éxito”

febrero 27, 2026

Qué es la “petromasculinidad” y por qué ha vuelto al centro del debate cultural

marzo 9, 2026

Mi amigo Resines, no exhibas en público tus cicatrices

marzo 7, 2026

Suena a Goya y a Oscar: las creadoras del sonido de ‘Sirât’ marcan el nuevo hito en el cine español

febrero 26, 2026

Porque hemos llegado a un punto en que la ignorancia ya no se disimula. Se exhibe. Se monetiza. Se sube a Instagram con filtro sunrise y 10.000 corazones en cuatro minutos.

El mecanismo es de una eficiencia que admira: llegar, posar, reels, stories, TikTok, “os cuento cómo fue el look de esta noche”, y marcharse. Antes de que se apaguen las luces de la sala. Antes de los títulos de crédito. Antes, en algunos casos memorables, de haberse sentado. La película, esa cosa larga y oscura donde la gente habla y a veces llora, y se pelea o ama, es simplemente el contexto. El fondo. El pretexto. Una especie de telón que existe para que ellos puedan estar delante.

Y lo que producen, seamos honestos, no hace que nadie vaya a ver nada. Ningún estudio ha demostrado jamás —y los estudios lo han intentado, con la desesperación de quien busca agua en el desierto— que el hecho de que una persona con dos millones de seguidores aparezca en la alfombra roja de una película aumente en un solo espectador la taquilla de esa película. Lo que sí aumenta es el número de seguidores de dicha persona. El único beneficiario de su presencia son ellos mismos. Son un espejo que solo refleja su propio rostro.

Mientras tanto, el guionista que tardó cuatro años en escribir el guion está en algún rincón de la sala siendo entrevistado por tres periodistas locales que consultan el móvil y miran sin disimulo a su alrededor por si ven a alguna influencer despistada mientras le hacen las preguntas. El director o la directora, que hipotecó su vida y probablemente su matrimonio para sacar adelante la película, sonríe con esa sonrisa de quien ya no sabe muy bien por qué sonríe. Los actores, que trabajaron durante meses en algo que consideraban importante, observan con una mezcla de perplejidad y resignación cómo el foco se desplaza hacia alguien que tiene un tutorial muy popular sobre cómo hidratar el cabello rizado o las puntas abiertas.

Y aquí está la pregunta que me hago, que nos hacemos, que deberíamos hacernos mientras todavía tengamos reflejos: ¿qué clase de mundo hemos construido exactamente?

Hemos construido un mundo donde crear algo —una historia, un personaje, una imagen que alguien no olvidará en 20 años— vale menos que acumular seguidores. Donde el esfuerzo sostenido, la duda, el fracaso, el volver a intentarlo, la artesanía lenta de intentar hacer algo bien, es una forma de ingenuidad que se mira con condescendencia. Donde la cultura del esfuerzo ha sido sustituida por la cultura de la visibilidad. No importa lo que hagas. Importa cuántos te ven.

Que conste que no tengo nada contra ganarse la vida como se pueda. Faltaría más. Vivimos tiempos difíciles (y cuándo no), y cada cual sobrevive como sabe. Y si alguien ha encontrado la manera de convertir su existencia, sus vacaciones y su skincare en contenido y eso le paga el alquiler, adelante. El problema no es que existan. El problema son los gabinetes de relaciones públicas que les compran la moto sin chistar y el sistema que los coloca exactamente encima de quienes sí han creado algo, desplazándolos, silenciándolos, robándoles el poco oxígeno que les queda. Gánate la vida, por supuesto. Pero no a costa de ignorar a quienes llevan años construyendo con sus manos y su tiempo y sus noches sin dormir las mismas historias que tú usas de fondo para tus fotos y tus reels.

Lo más irónico —y aquí la ironía ya no es un recurso literario sino un mecanismo de supervivencia— es que a estos nuevos sacerdotes de la atención les pedimos que “influyan”. Que muevan a la gente a hacer cosas. Y no mueven a nadie a hacer nada, salvo a comprar un sérum para el acné o a seguir a su vez a alguien que no sabe el título de la película que vio anteayer.

Pero qué vestido llevaba y cuanto hialurónico se ha puesto en los pómulos, eso sí lo sabemos todos.

Isabel Coixet es directora de cine y escritora. Su última película es Tres adioses.

 EL PAÍS

FacebookX TwitterPinterestLinkedInTumblrRedditVKWhatsAppEmail
Protagonista femenina, lector masculino: los hombres sí leen a las mujeres
La madre del joven desaparecido en La Palma retrata en un documental el autismo de su hijo: “Hemos vivido muchos infiernos; este es uno más”
Leer también
Cultura

Urtasun cede ante los sindicatos y paraliza su fórmula para reformar el Inaem

marzo 10, 2026
Historia

Esta es la nueva categoría que los Oscar han tardado 98 años en estrenar (y estos son los nominados)

marzo 10, 2026
Libros

‘Estación saturno’: una novela con ovnis, miserias familiares y corrupción que ve el futuro

marzo 10, 2026
Televisión

Comedia (y tragedia) de los universitarios

marzo 10, 2026
Libros

Yeisson Vargas y Valeria Guzmán, migrantes: “El pan en España es como el español. No sabe a gran cosa”

marzo 10, 2026
Libros

Lea Ypi, escritora: “Los dos grandes problemas del siglo XXI son el capitalismo y el estado-nación”

marzo 10, 2026
Cargar más

‘El último vikingo’: salud mental, maltrato infantil y The Beatles en una comedia negra con Mads Mikkelsen

marzo 6, 2026

Furtivo

marzo 4, 2026

Ion Aramendi se une a ‘Supervivientes’ y Telecinco deja fuera del equipo a Carlos Sobera

febrero 24, 2026

Álvaro Alconada Sánchez consolida su voz poética y proyecta una carrera literaria de largo recorrido

febrero 25, 2026

María José Fuenteálamo, escritora: “Antes nos reíamos de los niños de ciudad que iban a granjas escuela. Ahora nadie sabe de dónde viene un filete”

marzo 5, 2026

In Memoriam de los Premios Goya 2026: estos son todos los actores, actrices, directores… que nos han dejado

febrero 28, 2026

Distintos Goya, la misma turra

marzo 5, 2026

Anna Pantinat fa un pas més enllà en la novel·la postapocalíptica

marzo 5, 2026

El flow de Kagoen

febrero 26, 2026

“Es un trampantojo, ni siquiera te pone cachonda”: ¿se han vuelto irreales los cuerpos y el sexo en pantalla?

marzo 3, 2026

    © 2024. EscritoredeÉlite. Todos los derechos reservados.
    • Aviso Legal
    • Política de Cookies
    • Política de Privacidad