La creadora y protagonista de la serie Girls, Lena Dunham, ha publicado unas memorias tempranas. Al éxito precoz le suele suceder una hecatombe precoz y tiene valor contarlo. Tituladas Famesick, que vendría a ser algo así como el mal de fama, un poco al modo del mal de altura, en ellas hace recuento del serial de intervenciones quirúrgicas por problemas en el endometrio y las adicciones que le provocaron los dolores, pero también los desequilibrios de la alta exposición mediática. Retrata símbolos comunes, como esa inclinación de los famosos a relacionarse sólo con famosos, y especialmente las dificultades de las mujeres para acoplarse al modelo de éxito y poder que durante años servía para los hombres y que a ellas les resulta desalmado y angustioso. Quizá necesitan inventar una referencia propia y el camino, que es apasionante, lo tienen que forjar sin referentes. Cuenta cómo se viven el amor, los celos y la infelicidad bajo los focos. Habla del desamparo lujoso de quien llama de madrugada a un asistente para que le recuerde la contraseña de su computadora, el código de la puerta de casa o para que avise a un doctor porque sufre un ataque de ansiedad a minutos de que la recojan para una entrevista televisada.
La creadora y protagonista de la serie Girls, Lena Dunham, ha publicado unas memorias tempranas. Al éxito precoz le suele suceder una hecatombe precoz y tiene valor contarlo. Tituladas Famesick, que vendría a ser algo así como el mal de fama, un poco al modo del mal de altura, en ellas hace recuento del serial de intervenciones quirúrgicas por problemas en el endometrio y las adicciones que le provocaron los dolores, pero también los desequilibrios de la alta exposición mediática. Retrata símbolos comunes, como esa inclinación de los famosos a relacionarse sólo con famosos, y especialmente las dificultades de las mujeres para acoplarse al modelo de éxito y poder que durante años servía para los hombres y que a ellas les resulta desalmado y angustioso. Quizá necesitan inventar una referencia propia y el camino, que es apasionante, lo tienen que forjar sin referentes. Cuenta cómo se viven el amor, los celos y la infelicidad bajo los focos. Habla del desamparo lujoso de quien llama de madrugada a un asistente para que le recuerde la contraseña de su computadora, el código de la puerta de casa o para que avise a un doctor porque sufre un ataque de ansiedad a minutos de que la recojan para una entrevista televisada. Seguir leyendo
La creadora y protagonista de la serie Girls, Lena Dunham, ha publicado unas memorias tempranas. Al éxito precoz le suele suceder una hecatombe precoz y tiene valor contarlo. Tituladas Famesick, que vendría a ser algo así como el mal de fama, un poco al modo del mal de altura, en ellas hace recuento del serial de intervenciones quirúrgicas por problemas en el endometrio y las adicciones que le provocaron los dolores, pero también los desequilibrios de la alta exposición mediática. Retrata símbolos comunes, como esa inclinación de los famosos a relacionarse sólo con famosos, y especialmente las dificultades de las mujeres para acoplarse al modelo de éxito y poder que durante años servía para los hombres y que a ellas les resulta desalmado y angustioso. Quizá necesitan inventar una referencia propia y el camino, que es apasionante, lo tienen que forjar sin referentes. Cuenta cómo se viven el amor, los celos y la infelicidad bajo los focos. Habla del desamparo lujoso de quien llama de madrugada a un asistente para que le recuerde la contraseña de su computadora, el código de la puerta de casa o para que avise a un doctor porque sufre un ataque de ansiedad a minutos de que la recojan para una entrevista televisada.
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