Hace tiempo que regalar flores dejó de significar simplemente elegir un ramo de la vitrina. En Zaragoza, varias floristerías han decidido ir un paso más allá y convertir cada encargo en algo hecho a medida.
Desde flores de gran formato capaces de transformar un escaparate hasta bodas pensadas hasta el último detalle o composiciones con flores preservadas que duran años, tres negocios zaragozanos han encontrado formas muy distintas de entender el mismo oficio.
Beauchamp: cuando una flor ocupa todo un escaparate
En la avenida Tenor Fleta, 1, trabaja Beauchamp, una floristería que ha llevado su oficio a una escala poco habitual. Aquí no se piensa tanto en ramos como en piezas decorativas de gran formato, capaces de cambiar por completo la imagen de un escaparate, un comercio o incluso un espacio público.
Todo se hace de forma artesanal, con materiales biodegradables cuando es posible y con mano de obra local. En su local también se emprenden iniciativas como los talleres presenciales o el plan reFlora, pensado para que distintos comercios reutilicen y se intercambien piezas decorativas entre sí.
Detrás de esa apuesta por el gran formato hay una idea muy concreta: que una instalación floral pueda dinamizar el comercio de la zona y, de paso, embellecer la calle. Sus clientes lo notan y lo dejan por escrito: se repiten comentarios como «siempre te reciben con una sonrisa» o «sin duda mi floristería de confianza», frases que hablan tanto del producto como del trato recibido.
Nena Revuelo: de la alta costura al diseño floral
Elsa, la fundadora de Nena Revuelo, no llegó al mundo de las flores por el camino habitual. Antes se dedicó al diseño y la alta costura, y solo después decidió especializarse en diseño floral y decoración de eventos.
Esa mezcla de disciplinas se nota en su trabajo actual, donde conviven ramos de novia, tocados y decoraciones integrales para bodas y celebraciones temáticas con un punto de vista que tiene tanto de moda como de botánica.
Las flores preservadas son una de sus señas de identidad, junto a estructuras poco convencionales y combinaciones de texturas que se alejan deliberadamente de lo esperado.
Sus clientes describen la experiencia que obtienen en la calle Asalto, 43, casi como algo de cuento: «un cuento de hadas», dicen algunas reseñas, destacando la capacidad de Elsa para leer la personalidad de cada pareja.
MaratFloral: rapidez sin renunciar al detalle
MaratFloral ha apostado por combinar lo mejor de la tienda de barrio, en la calle Doctor Cerrada, 43, con la inmediatez que hoy exige el cliente: su servicio online permite recibir flores en Zaragoza en menos de 24 horas, sin renunciar por eso al cuidado en cada composición.
Flores frescas, preservadas, artificiales, plantas y elementos decorativos conviven en un catálogo pensado para cualquier tipo de celebración.
Marta, al frente del negocio, es una presencia constante en las reseñas de sus clientes: «tiene un gusto extraordinario y ha entendido lo que quería a la primera«, resume una de las opiniones más repetidas, mientras otras hablan de una atención «inmejorable» capaz de convertir cualquier encargo, por pequeño que sea, en algo especial.
Tres maneras distintas de entender el mismo oficio
Cada una ha encontrado su propio camino, pero las tres entienden las flores como algo más que un regalo de ocasión. Ya sea a través de instalaciones que cambian la fisonomía de una calle, bodas diseñadas al detalle o arreglos que llegan a casa en menos de un día, estos tres negocios demuestran que el oficio floral en Zaragoza sigue evolucionando sin perder ni la artesanía ni la cercanía que lo caracterizan.
Creatividad, diseño y atención personalizada definen a tres floristerías que han encontrado nuevas formas de entender el arte floral en Zaragoza.
Hace tiempo que regalar flores dejó de significar simplemente elegir un ramo de la vitrina. En Zaragoza, varias floristerías han decidido ir un paso más allá y convertir cada encargo en algo hecho a medida.
Desde flores de gran formato capaces de transformar un escaparate hasta bodas pensadas hasta el último detalle o composiciones con flores preservadas que duran años, tres negocios zaragozanos han encontrado formas muy distintas de entender el mismo oficio.
Beauchamp: cuando una flor ocupa todo un escaparate
En la avenida Tenor Fleta, 1, trabaja Beauchamp, una floristería que ha llevado su oficio a una escala poco habitual. Aquí no se piensa tanto en ramos como en piezas decorativas de gran formato, capaces de cambiar por completo la imagen de un escaparate, un comercio o incluso un espacio público.
Todo se hace de forma artesanal, con materiales biodegradables cuando es posible y con mano de obra local. En su local también se emprenden iniciativas como los talleres presenciales o el plan reFlora, pensado para que distintos comercios reutilicen y se intercambien piezas decorativas entre sí.
Detrás de esa apuesta por el gran formato hay una idea muy concreta: que una instalación floral pueda dinamizar el comercio de la zona y, de paso, embellecer la calle. Sus clientes lo notan y lo dejan por escrito: se repiten comentarios como «siempre te reciben con una sonrisa» o «sin duda mi floristería de confianza», frases que hablan tanto del producto como del trato recibido.
Nena Revuelo: de la alta costura al diseño floral
Elsa, la fundadora de Nena Revuelo, no llegó al mundo de las flores por el camino habitual. Antes se dedicó al diseño y la alta costura, y solo después decidió especializarse en diseño floral y decoración de eventos.
Esa mezcla de disciplinas se nota en su trabajo actual, donde conviven ramos de novia, tocados y decoraciones integrales para bodas y celebraciones temáticas con un punto de vista que tiene tanto de moda como de botánica.
Las flores preservadas son una de sus señas de identidad, junto a estructuras poco convencionales y combinaciones de texturas que se alejan deliberadamente de lo esperado.
Sus clientes describen la experiencia que obtienen en la calle Asalto, 43, casi como algo de cuento: «un cuento de hadas», dicen algunas reseñas, destacando la capacidad de Elsa para leer la personalidad de cada pareja.
MaratFloral: rapidez sin renunciar al detalle
MaratFloral ha apostado por combinar lo mejor de la tienda de barrio, en la calle Doctor Cerrada, 43, con la inmediatez que hoy exige el cliente: su servicio online permite recibir flores en Zaragoza en menos de 24 horas, sin renunciar por eso al cuidado en cada composición.
Flores frescas, preservadas, artificiales, plantas y elementos decorativos conviven en un catálogo pensado para cualquier tipo de celebración.
Marta, al frente del negocio, es una presencia constante en las reseñas de sus clientes: «tiene un gusto extraordinario y ha entendido lo que quería a la primera«, resume una de las opiniones más repetidas, mientras otras hablan de una atención «inmejorable» capaz de convertir cualquier encargo, por pequeño que sea, en algo especial.
Tres maneras distintas de entender el mismo oficio
Cada una ha encontrado su propio camino, pero las tres entienden las flores como algo más que un regalo de ocasión. Ya sea a través de instalaciones que cambian la fisonomía de una calle, bodas diseñadas al detalle o arreglos que llegan a casa en menos de un día, estos tres negocios demuestran que el oficio floral en Zaragoza sigue evolucionando sin perder ni la artesanía ni la cercanía que lo caracterizan.
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