Cuando el director y guionista ecuatoriano-estadounidense Sebastián Rea recibió una llamada de El Museo del Barrio invitándolo a programar un ciclo mensual de cine, no lo dudó un instante. Le pareció una oportunidad de oro para seguir haciendo lo que considera crucial para fortalecer la comunidad latina en la industria del cine y en uno de los lugares más pertinentes para hacerlo, el museo latino más importante de EE UU.
El ciclo gratuito de filmes latinoamericanos en El Museo del Barrio de East Harlem representa un escaparate especial durante los próximos meses para directores de la región
Cuando el director y guionista ecuatoriano-estadounidense Sebastián Rea recibió una llamada de El Museo del Barrio invitándolo a programar un ciclo mensual de cine, no lo dudó un instante. Le pareció una oportunidad de oro para seguir haciendo lo que considera crucial para fortalecer la comunidad latina en la industria del cine y en uno de los lugares más pertinentes para hacerlo, el museo latino más importante de EE UU.
El 20 de agosto, el Museo del Barrio, conocido por sus exposiciones de arte, pero también por su programa comunitario, lanzó su programa Noches de cine. Se trata de un ciclo gratuito de proyecciones que se celebrará un jueves al mes hasta diciembre, con el que el museo busca llegar a una nueva audiencia y consolidar un espacio para el cine latino.
Durante los últimos años, Rea ha trabajado como guionista en Hollywood: formó parte del equipo de guionistas de la miniserie Devil in Disguise: John Wayne Gacy, que se estrenó en 2025 en Peacock y, más recientemente, del equipo a cargo de desarrollar Fast & Furious en formato de serie televisiva, también para Peacok (con Vin Diesel como productor ejecutivo). Sin embargo, nunca se ha desvinculado de la comunidad latina y de su deseo de empoderar a las nuevas generaciones de creadores. “Yo voy mucho a festivales de cine buscando voces nuevas y tengo un listado de películas que consiguen contar bien algo importante”, explica por videollamada Rea, que desarrolló un olfato para la selección de películas durante los cinco años que dirigió el festival de cine 30 under 30 con el objetivo de fomentar la visibilidad en Nueva York de directores emergentes.
“Lamentablemente, muchas de estas películas solo circulan en festivales de cine y ni siquiera están disponibles en streaming, por lo que nunca llegan al gran público. Así que me emociona poder crear esta plataforma para apoyar a nuestra comunidad”, asegura Rea. Es lo mismo que empujó a Arturo Agüero, director de educación y programas públicos del Museo del Barrio, a empezar a barajar la idea de crear este ciclo de cine. “No hay escasez de talento ni de creatividad, sino de plataformas”, explica por videollamada, mientras señala que la mayoría de ciclos de cine latinos se centran exclusivamente en el folklore, a diferencia de ellos, que quieren mostrar a los espectadores la riqueza del cine en todos sus géneros, desde las tramas de romance hasta las de terror, incluyendo tanto largometrajes como cortos.
“No quería filmes que hicieran lo mismo, ni que se centraran en un solo aspecto de nuestra latinidad o resaltaran algo que ya es un cliché en nuestra cultura, al estilo de Scarface o Selena. No somos un bloque monolítico; somos diversos y únicos, y como tales merecemos el tratamiento que Hollywood reserva para las grandes producciones”, continúa Rea.

Sebastián Rea y Arturo Agüero se conocen desde hace más de veinte años, porque los dos fueron becados en el Programa de Jóvenes Embajadores (YAP) del National Museum of the American Latino del Smithsonian, un programa nacional de liderazgo y capacitación para estudiantes latinos que ayudaba a crear oportunidades de trabajo en el circuito artístico. Su duradera y fructífera amistad es la prueba del poder de las relaciones dentro de la comunidad y una de las peculiaridades de este ciclo de cine es que, después de las proyecciones, se invita a los asistentes a que se reúnan con el equipo curatorial y también con los realizadores de las películas (en caso de que puedan asistir) para intercambiar impresiones sobre la proyección en un bar local.
“Queremos ofrecer algo más íntimo, pero sobre todo, donde no haya jerarquías y ayudar de paso a los negocios de la zona dándolos a conocer al público”, expone Agüero. Esta integración real que es capaz de ofrecer el Museo del Barrio es lo que lo diferencia de tantas otras instituciones que se limitan a ofrecer una programación cultural. El equipo detrás de Noches de cine no solo propicia las conexiones, sino que contribuye a tejer una red y a sostenerla más allá de su propio espacio matriz.
“La idea es mostrar la diversidad de la cultura latina”, explica Rea. “Porque nuestras audiencias son muy diferentes; hay latinos que no hablan español, otros que sí, pero todos tenemos cosas en común. A todos nos despierta nuestra madre el sábado por la mañana para que limpiemos la casa”.
La película con la que se inauguró Noches de cine fue Mad Bills to Pay (or Destiny, dile que no soy malo), que se estrenó en Sundance el año pasado y supuso el debut como director de largometrajes de Joel Alfonso Vargas, oriundo de Harlem. Agüero cuenta que esa noche había en Nueva York una lluvia “de proporciones bíblicas”, pero aun así llegaron al Museo del Barrio en torno a 200 espectadores. “La acogida fue bellísima, tanto por el público que llegó aun teniendo el clima en contra, como por los directores, algunos de los cuales nos han grabado vídeos para acompañar las proyecciones.”
El 24 de septiembre se proyectarán una serie de cortometrajes como parte de la segunda entrega del ciclo. Entre ellos, Sundown, una cinta de terror dirigida por Rafael Agustín (guionista de Jane The Virgin) inspirada en las detenciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) que han marcado un antes y un después en la historia de EE.UU.
El 29 de octubre podrá verse La llorona de Jayro Bustamante, que reimagina una de las leyendas más conocidas de América Latina como un poderoso ajuste de cuentas con el genocidio de Guatemala. “Esta película muestra que el cine también puede ser un arma de activismo, porque gira en torno a la injusticia del gobierno contra los mayas”, apunta Rea.
Hacia final de año llegarán dos de las películas más reconocidas de la programación. El 29 de noviembre se proyectará Un poeta, del colombiano Simón Mesa Soto, ganadora del Premio del Jurado de Un Certain Regard en el Festival de Cannes. Y el 17 de diciembre el ciclo cerrará el año con el documental TheyDream, del puertorriqueño William David Caballero, premiado como mejor documental en el Miami Film Festival y con el Premio Especial del Jurado NEXT a la Expresión Creativa en Sundance, donde se estrenó. La cinta se adentra en la historia de una familia atravesada por la pérdida y los recuerdos.
No obstante, Noches de cine no termina ahí. La intención es que el ciclo continúe durante todo 2027 y se consolide como una plataforma capaz de reflejar el eclecticismo de las voces latinas en el cine. “Hollywood no está hecho para los latinos; por eso debemos esforzarnos y abrirnos nuestro propio camino”, recalca Rea.
Entrada libre
24 de septiembre 6.30 pm: New Latino short films
29 de octubre 6.30 pm: La llorona, de Jayro Bustamante
19 de noviembre 6.30 pm: Un poeta, de Simón Mesa Soto
17 de diciembre 6.30 pm:TheyDream, de William David Caballero
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