Aparece Peter Jackson por aquello de la Palma de Oro honorífica de Cannes y no queda otra que preguntarse por El Señor de los Anillos. ¿Qué significó la adaptación de la obra maestra de J.R.R. Tolkien en la historia del cine? En realidad, la pregunta es y tiene que ser más ambiciosa, la pregunta debería ser por la realidad misma: ¿Qué cambió de la propia realidad aquellas películas? No en balde, el más preclaro sucesor de George Méliès lo es también del primero de los filósofos. Desde que el mundo es mundo, la primera pregunta siempre ha sido la misma: ¿qué es la realidad? O, de otro modo: ¿es real lo que percibimos como real? Pongamos la frase: «Esto que está ahí es un hobbit». ¿Qué estamos diciendo exactamente? Básicamente, con esto afirmamos que lo que estamos viendo comparte con otros seres similares la forma o concepto de hobbitidad. ¿Recuerdan lo de, en efecto, Platón? No es un enano, tampoco un bocadillo de mortadela, es simplemente un pariente de Bilbo Bolsón y con él participa de la idea de que a todos ellos les hace únicos, identificables y, en efecto, reales. Sabemos todos lo que es nuestro hobbit, porque es real. Un momento, ¿no estaremos dando por hecho que algo tan ridículo, absurdo, orejón y con los pies tan grandes existe realmente? Pues sí. Las clases ya olvidades de Filosofía del bachillerato dan estas sorpresas.
El director que acaba de recibir la Palma de Oro honorífica anuncia sus próximos proyectos como director (una nueva entrega de Tintín y una película sobre la Segunda Guerra Mundial) y se muestra a favor de la IA
Aparece Peter Jackson por aquello de la Palma de Oro honorífica de Cannes y no queda otra que preguntarse por El Señor de los Anillos. ¿Qué significó la adaptación de la obra maestra de J.R.R. Tolkien en la historia del cine? En realidad, la pregunta es y tiene que ser más ambiciosa, la pregunta debería ser por la realidad misma: ¿Qué cambió de la propia realidad aquellas películas? No en balde, el más preclaro sucesor de George Méliès lo es también del primero de los filósofos. Desde que el mundo es mundo, la primera pregunta siempre ha sido la misma: ¿qué es la realidad? O, de otro modo: ¿es real lo que percibimos como real? Pongamos la frase: «Esto que está ahí es un hobbit». ¿Qué estamos diciendo exactamente? Básicamente, con esto afirmamos que lo que estamos viendo comparte con otros seres similares la forma o concepto de hobbitidad. ¿Recuerdan lo de, en efecto, Platón? No es un enano, tampoco un bocadillo de mortadela, es simplemente un pariente de Bilbo Bolsón y con él participa de la idea de que a todos ellos les hace únicos, identificables y, en efecto, reales. Sabemos todos lo que es nuestro hobbit, porque es real. Un momento, ¿no estaremos dando por hecho que algo tan ridículo, absurdo, orejón y con los pies tan grandes existe realmente? Pues sí. Las clases ya olvidades de Filosofía del bachillerato dan estas sorpresas.
La clase magistral que el director dio el miércoles por la mañana no versó exactamente de la historia del pensamiento, pero bien pudo hacerlo. De momento, dejó claro lo que ya se sabía: habrá nueva entrega de la saga de la Tierra Media y alrededores; habrá por tanto más realidad más allá de la propia realidad. «Podría haberla dirigido yo mismo también, pero pensé: ‘Ya lo he hecho'», dijo. El Señor de los Anillos: La caza de Gollum, así se llama la nueva película que se estrenará el próximo 17 de diciembre, transcurre entre El Hobbit y la propia historia de El Señor de los Anillos, y su director es Andy Serkis, es decir, el propio Gollum. «Es una historia introspectiva sobre la psicología y la adicción de Gollum. Se podría decir incluso que es una historia personal para Gollum. No tiene sentido que la dirija en consecuencia nadie que no sea Andy, puesto que él conoce el personaje mejor que nadie», añadió.
Como toca, y tras repasar a grandes rasgos su carrera; tras recordar que la idea de que Serkis interpretara a Gollum mediante captura de movimiento surgió durante la producción de la película, no antes («Originalmente, él solo iba a poner la voz, pero en los ensayos con los otros actores lo vimos claro»); tras volver al episodio del fallido intento de que Guillermo del Toro se hiciera cargo de El Hobbit («Trabajó seis meses en la prepoducción, Warner retrasó el proyecto y él prefirió hacer otras cosas»); y tras algún rodeo más, no pudo por menos que volver al tema del momento que, de alguna manera, es el de siempre: la Inteligencia Artificial y la nueva, en efecto, realidad. «No la desapruebo en absoluto… Pero tengo claro que el debate en torno a ella es la razón por la que Serkis nunca ganará un Oscar por su trabajo en el Gollum», comentó tras dejar claro que la IA «puede que acaba con el mundo, pero es un efecto especial más y una magnífica herramienta para el cine… Siempre, eso sí, que se use bien y se respeten los derechos de autor de los actores». Queda claro.
Y dicho lo cual, no dejó pasar la ocasión para anunciar su próximo proyecto ahora como director. «El acuerdo era que Steven (Spielberg) dirigía una y yo dirigía otra», dijo el cineasta que produjo la película de 2011. Hablaba de otra realidad, hablaba de Tintín. «Ahora mismo, en pleno festival, estoy trabajando en el nuevo guion», confesó. También anunció su deseo de rodar una película sobre un episodio de la Segunda Guerra: el ataque a las presas alemanas llevado a cabo por aviación aliada la noche del 16 de mayo de 1943. «Era un viejo proyecto en el que estábamos ocupados hasta que lo tuve que suspender por El Hobbit», recordó.
Un día antes, Elijah Wood le entregaba la Palma de Oro en el Gran Teatro Lumière con estas palabras: «Le mostró al mundo algo que nunca antes había visto… y nada volvió a ser igual. Ayudó a construir una cultura cinematográfica y una realidad completamente nueva». ¿Y si la realidad fuera en verdad otro efecto especial? Y aquí, Peter Jackson.
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