A Guillermo Rayo se le ocurrió un formato televisivo. Aprovechando su oído para sacar canciones al vuelo (“mis amigos me llamaban el jukebox”, cuenta), el programa transcurría como una entrevista musicada con un personaje conocido: en la conversación se entreveraban canciones significativas en la vida del invitado que cantaban a dúo, Rayo a la guitarra. Invirtió unos 8.000 euros en grabar dos episodios piloto con la presencia de un par de amigos, el actor Julián Villagrán y la actriz Alba Alonso. En 2007 registró el resultado en el Registro de la Propiedad Intelectual. El título: B.S.O. (siglas de Banda Sonora Original). “Me parecía una forma emotiva de entrar en el mundo del entrevistado”, dice el artista. La cosa prometía.
El músico y ‘showman’ Guillermo Rayo acusa al artista, a Movistar Plus+ y Caribe Music de robarle el germen de ‘B.S.O. con Emilio Aragón’, estrenado en 2021. La defensa del también compositor defiende que “la idea es un género universal”
A Guillermo Rayo se le ocurrió un formato televisivo. Aprovechando su oído para sacar canciones al vuelo (“mis amigos me llamaban el jukebox”, cuenta), el programa transcurría como una entrevista musicada con un personaje conocido: en la conversación se entreveraban canciones significativas en la vida del invitado que cantaban a dúo, Rayo a la guitarra. Invirtió unos 8.000 euros en grabar dos episodios piloto con la presencia de un par de amigos, el actor Julián Villagrán y la actriz Alba Alonso. En 2007 registró el resultado en el Registro de la Propiedad Intelectual. El título: B.S.O. (siglas de Banda Sonora Original). “Me parecía una forma emotiva de entrar en el mundo del entrevistado”, dice el artista. La cosa prometía.
Rayo, músico, presentador, showman, empezó a mover su proyecto y lo presentó ante Canal+, cadena con la que colaboraba profesionalmente, entre otros medios. Aunque la recepción fue buena, el proyecto nunca prosperó, así que el formato se quedó, como tantos otros, olvidado en un disco duro. Unos 14 años después, Movistar Plus+, sucesor de Canal+, lanzaba un nuevo programa que suponía el regreso a la televisión, después de un tiempo, de una estrella muy querida: B.S.O. con Emilio Aragón.
El título era muy parecido y el concepto también, con Aragón sentado al piano o al frente de una banda cantando las canciones que habían marcado la biografía del invitado. Entre ellos, Los Javis, Alaska, Raphael, Antonio Banderas, Belén Rueda, hasta ocho capítulos. En la ficha técnica se atribuye la idea original al propio Emilio Aragón. Se estrenó el 2 de junio de 2021.
“Mi teoría es la siguiente”, explica Rayo, “mi programa no lo quiso hacer nadie y, en un momento dado, Emilio Aragón decide volver a la televisión, le presentan formatos y elige el mío”.
Rayo lo consideró una copia de su idea y pidió explicaciones. Le respondieron, fundamentalmente, que era casualidad. Asegura que intentó llegar a un acuerdo, sin éxito. Así que se querelló por plagio contra Movistar Plus+, Caribe Music —productora de Emilio Aragón— y contra el propio Aragón. La querella fue admitida a trámite en 2022 (“por la comisión de un presunto delito contra la propiedad intelectual del Art. 270 del Código Penal”), pero ahora el proceso parece parado, por lo que Rayo ha decidido hacer público el caso.
“Me querellé como forma de reivindicar a los creadores”, dice Rayo. “Es muy injusto que uno se pegue un curro y llegue alguien con más dinero y se apropie de tu trabajo. Sé que es David contra Goliat, y me decían que no metiera en líos. Pero denuncié”. Desde el otro lado, consideran que no ha habido plagio, que la mera idea de la entrevista cantada no es un formato, sino un género universal llevado a cabo en otras ocasiones, del acervo universal.
“Nosotros no hemos copiado a nadie”, aseguran por teléfono fuentes del entorno de Emilio Aragón y Caribe Music, “no conocemos de nada a las personas que lideran esta demanda. Pero si sienten que se han vulnerado algunos de sus derechos, nos parece bien que hagan lo que tengan que hacer, y que la justicia haga su trabajo”. Desde Movistar Plus+ responden vía correo electrónico: “Es un tema de hace algún tiempo sobre el que no ha habido avances y consideramos que es una reclamación infundada y así lo hemos mantenido de forma conjunta con Caribe Music y Emilio Aragón”.
La defensa se basa en puntos como que un formato es algo más que la idea de Rayo: requiere un desarrollo mayor. El programa de Movistar Plus+ cuenta con una producción de gran presupuesto con diferentes intervenciones, cuerpo de baile, banda de música, decorados, iluminación, etc., y una estructura más compleja. Alega que la idea de Rayo, como solo una idea, no es objeto de protección legal. También señalan que una parte importante del concepto es la presencia de un personaje tan conocido y querido como Emilio Aragón, pilar fundamental del espectáculo. O que el querellante nunca ha tenido contacto directo con Aragón o con Caribe Music. Insisten en que la entrevista musical no es original.
Orígenes de la ‘cantantrevista’
El contexto: a mediados de los años 2000 Rayo tenía una fructífera relación con Canal+. Entre 2002 y 2005 trabajó haciendo versiones humorísticas de canciones para el célebre programa Las noticias del guiñol, donde unas marionetas recreaban con humor ácido la vida política española. “Me mandaban el tema por la mañana, componía a toda prisa, y por la tarde mandaba las canciones por mensajero”, explica Rayo en un bar del madrileño barrio de Lavapiés. Ahora Rayo continúa en el mundo del espectáculo con sus imitaciones de David Bowie o Mick Jagger y los Rolling Stones, y se gana los garbanzos como funcionario en el Ayuntamiento de Madrid. Flequillo, gafas de pasta, un suave acento andaluz, este sevillano acaba de cumplir 58 primaveras, pero parece que el tiempo apenas ha pasado por él.
Se puede comprobar en los vídeos de hace 20 años, en los que, entre 2005 y 2006, presentaba otro programa de Canal+, titulado Bazar, donde se comentaba de forma ágil la cultura contemporánea, cuando el citado canal contribuía a conformar lo cool en España. Su trabajo era ingeniar las entradillas para los vídeos y hacer pequeñas entrevistas a los protagonistas. Fue entonces cuando se le ocurrió el concepto de cantantrevista: la entrevista cantada. Fue la que le hizo en Bazar, por ejemplo, al músico Muchachito Bombo Inferno. “Aquello fue un buen invento: me felicitaban por los pasillos de Canal+”, dice Rayo. Tanto que fue el germen de su formato B.S.O.

Con los episodios piloto se dirigió entonces a diferentes personas y lugares, entre ellos a Canal+, donde dice que presentó su idea ante Jorge Ortiz de Landázuri, a la sazón director del programa Bazar (y hermano, por cierto, del músico Enrique Bunbury). 14 años después, Ortiz de Landázuri resultó ser uno de los productores ejecutivos de B.S.O. con Emilio Aragón. Recientemente ha salido de la empresa Movistar. También, asegura Rayo, tuvo la oportunidad de presentarle su proyecto a la actriz Belén Rueda, exesposa y colaboradora del director y productor Daniel Écija (con la que Rayo asistió en 2007, entre otras personas, a un concierto de The Rolling Stones en el estadio Vicente Calderón: “El concierto fue horroroso”, comenta Rayo). Según el músico, ella le entregó el proyecto a Écija, uno de los fundadores de Globomedia junto a Emilio Aragón. Le dijo que “se lo iban a mirar”. Mueve también la idea por otros medios, como RTVE. “Al cabo de dos años me canso, paso de todo y sigo con mi vida”, dice el artista.
Cuando casi tres lustros después ve anunciado un programa tan parecido a su idea y en cuya producción encuentra conexiones tan personales, decide no pasar de todo y tratar de negociar, asegura que sin éxito. Es cuando, tras algunas noches sin dormir, presenta la querella en diciembre de 2021. Desde entonces, como relata la abogada de Rayo, Mónica Sevil, experta en propiedad intelectual, el proceso ha pasado peripecias. Primero, aunque la querella fue admitida a trámite en un juzgado de Madrid en 2022, fue trasladada a un juzgado de Alcobendas, donde Movistar Plus+ tiene su sede (Aragón y Caribe Music la tienen en Madrid). “Cuando fue aceptada en Alcobendas no se iniciaron diligencias, no se llamó a declarar a Emilio Aragón ni a Jorge Ortiz de Landázuri; la jueza, en cambio, pidió un peritaje”, dice Sevil.
Los acusados presentaron peritajes defendiendo su posición, pero Rayo no lo tuvo fácil: lo achaca a que la perito favorable a la versión de los acusados era Concepción Cascajosa, a la sazón presidenta interina de Radiotelevisión Española (RTVE). “Nadie quiso meterse con gente tan poderosa”, dice Rayo, que tuvo que buscarse la vida. Así que encargó un test de similitud entre los dos programas a la empresa de estudios sociológicos Wearetesters. Es decir, se preguntó a 400 encuestados anónimos sobre los programas. El 97% dijo que los formatos se parecían, el 91% que el rol del presentador era similar, el 82% que el programa de Movistar Plus+ podía haberse inspirado en el de Rayo por el concepto, el rol del presentador o la estructura, a pesar de las diferencias entre la producción humilde de los pilotos de Rayo y los abundantes medios del formato televisivo profesional.
“Hasta ahora, durante todo el proceso, no hemos hecho declaraciones a la prensa, no queremos injuriar a Emilio Aragón, ni promocionar a mi cliente. Simplemente, queremos que se reconozca la autoría de Guillermo Rayo y se le pague su parte, a la que ni siquiera hemos puesto precio”, dice la abogada Mónica Sevil.
Desde el otro lado, insisten en la negación del plagio. “Las ideas ya están ahí”, dicen las fuentes del entorno de Emilio Aragón, “a veces tienes una idea para una serie de ficción, no encaja, y de pronto surge en otro sitio la misma idea enfocada de otra manera. Tal y como nosotros vemos la vida, esto no tiene sentido. No tendría sentido que Emilio decidiese regresar a la televisión de esa forma, nadie quiere hacer daño a nadie. No hay ánimo de herir”.
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