<p>Cuando <strong>Timothée Chalamet </strong>soltó aquella chorrada sobre<strong> la ópera y el ballet,</strong> las urnas de votación de los últimos <a href=»https://www.elmundo.es/cultura/premios-oscar.html»><strong>Oscar </strong></a>ya se habían cerrado. Pero dentro de ellas él no tenía más votos que <strong>Michael B. Jordan,</strong> que fue quien el domingo por la noche<a href=»https://www.elmundo.es/cultura/premios-oscar/2026/03/15/69b40e4afb7b94bd83dbceb4-directo.html»> recogió el Oscar </a>de mejor actor protagonista. </p>
Cuando Timothée Chalamet soltó aquella chorrada sobre la ópera y el ballet, las urnas de votación de los últimos
Cuando Timothée Chalamet soltó aquella chorrada sobre la ópera y el ballet, las urnas de votación de los últimos Oscar ya se habían cerrado. Pero dentro de ellas él no tenía más votos que Michael B. Jordan, que fue quien el domingo por la noche recogió el Oscar de mejor actor protagonista.
De todos los trabajos nominados en esa categoría, es probable que el de Jordan fuese el peor. En Los pecadores interpreta a dos gemelos que, para que no los confundas, se visten de colores distintos. Su interpretación dependía mucho del departamento de estilismo, igual que su candidatura al Oscar dependía mucho de factores extracinematográficos.
Su premio se parece al de Russell Crowe por Gladiator o Julia Roberts por Erin Brockovich: Hollywood premiando a la estrella del momento en la película del momento.
Chalamet también es la estrella del momento, pero cae mucho peor. Por segundo año consecutivo acudía a la gala con una película multinominada (A Complete Unknown el año pasado, Marty Supreme éste) que se va de vacío. No hay ahí relación causa-efecto, pero ni siquiera lo mencionaríamos si no hubiese ocurrido. No ganando, Timothée ha sido más protagonista que haciéndolo. Igual que Barbra Streisand no muriendo. Me explico: en el larguísimo y alambicado In Memoriam de estos Oscar, Barbra recordó a Robert Redford… y a sí misma. El juego del protagonismo en Hollywood es divertido. Allí no tienen complejos pidiendo atención o convirtiendo esa petición en espectáculo.
Los Oscar de 2026 comenzaron con Amy Madigan recibiendo su merecidísimo premio por Weapons. Actriz de larguísima trayectoria e injusto ninguneo durante décadas (durante las que fue sólo «la mujer de Ed Harris»), Madigan subió al escenario eufórica. No le dedicó la estatuilla, como hace José Ramón Soroiz cuando gana premios por Maspalomas, «a todas las tías Gladys del mundo». Habría tenido gracia. Hasta Timothée Chalamet se habría reído. Incluso Kylie Jenner, que en ese momento de la noche quizá todavía creía estar sentada al lado de un ganador.
Hace 21 años ese mismo papel, el de novia de inesperado loser, lo interpretó Gisele Bündchen. La supermodelo brasileña acudió a la gala en concepto de novia de Leonardo DiCaprio, nominado por El aviador. Pero DiCaprio perdió contra Jamie Foxx (por Ray). La pareja se disolvió poco después.
Me divierte pensar que a la mañana siguiente de la ceremonia, Gisele se miró al espejo y le dijo a su reflejo: «Nena, tú no sales con perdedores». En 2026 el espejo es la cámara frontal del móvil. Kylie Jenner todavía no ha publicado un vídeo diciendo que ella no sale con perdedores. Cómo decirle que ellos, por no ser, no fueron ni la pareja de la noche, que ese honor les corresponde a Amy y Ed. Desde 1983, además.
Premios Oscar 2026
