Al principio fue el cine, luego llegó la discoteca. Quizá por eso la mezcla de esas dos pasiones ha cristalizado en una serie de películas que me devuelven a un mundo despreocupado y feliz en el que suenan himnos disco como Doctor’s Order, de Carol Douglas, The Love I Lost, de Harold Melvin & Blue Notes o Let’s All Chant, de The Michael Zager Band, con aquel estribillo que decía “Everybody work your body / Your body, my body”. Del Berghain al Studio 54, los templos del baile llevan desde finales de los setenta infiltrándose en el cine hasta crear todo un subgénero alrededor de la cultura de discoteca. Mientras la Filmoteca de Berlín se ha trasladado al céntrico E-Werk, un viejo club de techno que fue toda una institución en los años noventa, el centro Batalha de Cinema de Oporto publica un libro dedicado al cine, la noche y los clubes de su ciudad.
Al principio fue el cine, luego llegó la discoteca. Quizá por eso la mezcla de esas dos pasiones ha cristalizado en una serie de películas que me devuelven a un mundo despreocupado y feliz en el que suenan himnos disco como Doctor’s Order, de Carol Douglas, The Love I Lost, de Harold Melvin & Blue Notes o Let’s All Chant, de The Michael Zager Band, con aquel estribillo que decía “Everybody work your body / Your body, my body”. Del Berghain al Studio 54, los templos del baile llevan desde finales de los setenta infiltrándose en el cine hasta crear todo un subgénero alrededor de la cultura de discoteca. Mientras la Filmoteca de Berlín se ha trasladado al céntrico E-Werk, un viejo club de techno que fue toda una institución en los años noventa, el centro Batalha de Cinema de Oporto publica un libro dedicado al cine, la noche y los clubes de su ciudad. Seguir leyendo
Al principio fue el cine, luego llegó la discoteca. Quizá por eso la mezcla de esas dos pasiones ha cristalizado en una serie de películas que me devuelven a un mundo despreocupado y feliz en el que suenan himnos disco como Doctor’s Order, de Carol Douglas, The Love I Lost, de Harold Melvin & Blue Notes o Let’s All Chant, de The Michael Zager Band, con aquel estribillo que decía “Everybody work your body / Your body, my body”. Del Berghain al Studio 54, los templos del baile llevan desde finales de los setenta infiltrándose en el cine hasta crear todo un subgénero alrededor de la cultura de discoteca. Mientras la Filmoteca de Berlín se ha trasladado al céntrico E-Werk, un viejo club de techno que fue toda una institución en los años noventa, el centro Batalha de Cinema de Oporto publica un libro dedicado al cine, la noche y los clubes de su ciudad.
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