Skip to content
  jueves 26 marzo 2026
Novedad
marzo 26, 2026¿Seguro que Boyero se equivoca tanto con Almodóvar? marzo 26, 2026Los Oscar se van de Hollywood: un acuerdo comercial los traslada al centro financiero de Los Ángeles marzo 26, 2026‘Dos fiscales’: Sergei Loznitsa desnuda las miserias del estalinismo que no cesa (****) marzo 26, 2026‘Yo te creo’: La dignidad de la palabra filmada (****) marzo 26, 2026Del fin de VEVO al cierre de la mítica MTV: ¿ha muerto el videoclip en la era de TikTok? marzo 26, 2026Muere el cineasta y escritor Alexander Kluge, primer representante del Nuevo Cine Alemán y gran analista social marzo 26, 2026Algo terrible está a punto de suceder marzo 26, 2026El negocio de los conciertos sigue imparable con su cuarto año seguido de récord y ya supera los 800 millones de facturación en España marzo 26, 2026Harry Hole marzo 26, 2026Por cien millones
  • Entradas
  • Sobre Nosotros
  • Contacto
EscritoresdeÉlite | Todo lo que pase en la Élite lo contamos.
  • Arte
  • Cine
  • Televisión
  • Cultura
  • Libros
  • Teatro
  • Historia
  • Contacto
EscritoresdeÉlite | Todo lo que pase en la Élite lo contamos.
EscritoresdeÉlite | Todo lo que pase en la Élite lo contamos.
  • Arte
  • Cine
  • Televisión
  • Cultura
  • Libros
  • Teatro
  • Historia
  • Contacto
  • Entradas
  • Sobre Nosotros
  • Contacto
EscritoresdeÉlite | Todo lo que pase en la Élite lo contamos.
  Libros  Simon Chevrier, escritor: “A menudo, a la prostitución se llega por un malentendido”
Libros

Simon Chevrier, escritor: “A menudo, a la prostitución se llega por un malentendido”

marzo 26, 2026
FacebookX TwitterPinterestLinkedInTumblrRedditVKWhatsAppEmail

Al ver aparecer a Simon Chevrier (Saint-Nazaire, 1992) en un bistró del barrio parisiense de Belleville, con una mezcla de aplomo y timidez, viene a la cabeza aquella famosa estirpe de nerviosos, “magnífica y lamentable”, de la que escribió Proust. Alto, enjuto y de mirada intensa, el escritor francés parece uno de esos seres para quienes todo sucede demasiado cerca de la piel y que, precisamente por eso, perciben con nitidez lo que a los demás se les escapa.

Seguir leyendo

 Al ver aparecer a Simon Chevrier (Saint-Nazaire, 1992) en un bistró del barrio parisiense de Belleville, con una mezcla de aplomo y timidez, viene a la cabeza aquella famosa estirpe de nerviosos, “magnífica y lamentable”, de la que escribió Proust. Alto, enjuto y de mirada intensa, el escritor francés parece uno de esos seres para quienes todo sucede demasiado cerca de la piel y que, precisamente por eso, perciben con nitidez lo que a los demás se les escapa. Seguir leyendo  

Al ver aparecer a Simon Chevrier (Saint-Nazaire, 1992) en un bistró del barrio parisiense de Belleville, con una mezcla de aplomo y timidez, viene a la cabeza aquella famosa estirpe de nerviosos, “magnífica y lamentable”, de la que escribió Proust. Alto, enjuto y de mirada intensa, el escritor francés parece uno de esos seres para quienes todo sucede demasiado cerca de la piel y que, precisamente por eso, perciben con nitidez lo que a los demás se les escapa.

El escritor está de paso por la capital, pero vive en Le Havre —ciudad portuaria y ventosa, abierta al océano, arrasada y reconstruida tras la guerra—, donde cursó el prestigioso máster de creación literaria del que, de un tiempo a esta parte, salen las nuevas hornadas de la literatura en su país. Su debut, Foto por privado (Random House), convierte en relato de autoficción el curso escolar en que tuvo que prostituirse para sobrevivir. El libro, ganador del Goncourt a la primera novela, entrelaza ese testimonio con una investigación en torno a Daniel Schook, joven desnudo y melenudo al que Peter Hujar retrató en 1981, con un dedo del pie en la boca —“como el pulgar de un niño”— y la mirada vuelta hacia la cámara, en una pose entre provocadora e indefensa. La imagen obsesionó al autor desde que la descubrió, tal vez porque percibió en ella la sombra de la irrupción del sida.

Pregunta. ¿Cómo nació esta novela?

Respuesta. Antes del confinamiento ya tomaba notas sobre lo que vivía, justo en el momento en que empecé a prostituirme para subsistir. Descubrí la existencia de este máster en Le Havre y me presenté con ese trabajo. Me aceptaron y, junto con mi tutora, fuimos dando forma a los textos que ya había escrito.

P. ¿La escritura fue una forma de recuperar el control sobre lo que vivía?

R. Al principio, sí. No era fácil vivir aquello, pero no veía otra opción que prostituirme. Para conservar mi integridad y mi independencia, no vi otra salida. Si hubiera podido pedir ayuda a mis padres, lo habría hecho, pero no era posible en esa etapa de sus vidas: estaban los dos sin sueldo. Por suerte, no duró mucho y no tuve clientes desagradables. No es una experiencia que me haya traumatizado.

P. Impresiona la forma casi anodina en que el narrador se desliza hacia el trabajo sexual.

R. El protagonista se acuesta con un hombre y, sin blanca para llegar a fin de mes, le pregunta si puede sacarle de apuros con un paquete de pasta. Él le da un billete de 20 euros. Ese pasaje es una anécdota de ficción, pero no está tan lejos de lo que me ocurrió a mí. Muchas veces, se llega a la prostitución casi por un malentendido. Antes de planteármelo, ya me lo habían propuesto en aplicaciones como Grindr. Nunca acepté, porque en ese momento no tenía necesidad ni ganas.

P. ¿Cómo vivió ese primer paso?

R. Sinceramente, tenía demasiada hambre como para hacerme muchas preguntas. Y llega un momento en que, cuando uno pasa tanta hambre, se lanza. Entre el instante en que se me pasó por la cabeza y el momento en que decidí hacerlo, solo pasó una tarde. Lo importante era pagar el alquiler y comer. En el fondo, esa es la necesidad primera del narrador. No se compra ropa. No sale. Si bebe, es porque le invitan. Solo necesita ganar 300 euros al mes para poder alimentarse.

“Los hombres heterosexuales apenas se acercan a la literatura gay, como si siguiera siendo un territorio ajeno”

P. Más allá del trabajo sexual, el libro ofrece una descripción muy cruda de la vida gay contemporánea: los encuentros geolocalizados como único vínculo, la soledad estructural, el alejamiento de la familia. Y eso sigue diciéndose poco.

R. Sí, estoy de acuerdo. En la literatura gay francesa que haya tenido cierta visibilidad, quizá sea de los pocos libros que lo abordan de manera tan directa.

P. ¿Cómo explica ese relativo silencio?

R. Le voy a dar una noticia: un editor me dijo una vez que la literatura gay no vende. Hay excepciones, por supuesto, pero las editoriales dudan a la hora de apostar por libros que imaginan confinados a un lectorado de nicho. Las mujeres sí me leen, pero los hombres heterosexuales casi no se acercan a este tipo de literatura, como si fuera un territorio ajeno. Tal vez haya ahí algo cultural, virilista. Quizá también inconscientemente homófobo…

P. ¿Cómo surge la forma fragmentada de Foto por privado?

R. Busqué no explicar demasiado, una expresión alusiva y elíptica, sin psicología. Empecé a preguntarme si una frase aportaba algo a la historia. Si la respuesta era no, la quitaba. Cuando releo el libro veo pequeños defectos, pero también tengo la impresión de que no sobra casi nada, y eso me enorgullece.

P. Esa estructura a trazos responde a la identidad no monolítica de un narrador que contiene multitudes. Es licenciado en filología inglesa, recepcionista, modelo, trabajador sexual y futuro huérfano de un padre que agoniza, entre otras cosas.

R. Sí, cada fragmento captura un momento preciso en la vida del narrador. No me interesaba un relato clásico de iniciación. Quería atrapar a ese personaje en cada instante, de una forma un poco quebrada. Hay escenas sin consecuencia aparente, cosas sueltas, pero para mí aportan más que una narración clásica.

Más Noticias

HBO lanza el primer tráiler de la serie de ‘Harry Potter’ con nuevos actores en Hogwarts y pone fecha de estreno

marzo 26, 2026

El sentit de la vida, segons Antònia Carré-Pons

marzo 14, 2026

Màrius Serra se situa al costat del lector a ‘El mal entès’

marzo 19, 2026

El genetista forense de Lasa y Zabala, el 11-M, el Yak-42 y el crimen de Almonte: “Si la ciencia no es inmediata, menos lo es la justicia”

marzo 19, 2026

P. ¿Qué infancia tuvo? ¿Fue buen alumno?

R. No, fui bastante del montón. Sacaba dieces [el equivalente de un cinco: en la escuela francesa se puntúa sobre 20], a veces incluso menos, durante toda mi escolaridad. No era un gran lector, aunque ya había cierto placer. Leía Harry Potter, libros para adolescentes. El gusto por la lectura llegó cuando empecé a elegir yo mismo lo que quería y no lo que me imponían. Hoy la lectura forma parte de mi vida cotidiana. Leo todos los días, unos cuatro libros a la semana.

P. ¿De qué medio social procede?

R. Mis padres trabajaban como educadores sociales. Éramos de clase media y con cierto privilegio. Hasta que llegó una forma de desclasamiento. Mi padre enfermó. Mi madre ya había dejado de trabajar tras un cáncer. Vinieron cinco años muy complicados en lo económico: los dos se encontraron sin salario. Mi abuela nos ayudó con una suma de dinero que nos ayudó a aguantar un año. Cuando has crecido contando con el apoyo de tus padres y, de repente, entiendes que eso ya no va a ser así, la sensación es muy vertiginosa.

El escritor francés Simon Chevrier, autor de ‘Foto por privado’, a finales de febrero en París.Léa Crespi

P. En el libro hay citas con desconocidos a través del trabajo sexual, pero también con personas de su entorno escogidas voluntariamente. No hay mucha diferencia entre ambas: todos parecen buscar un contacto humano.

R. Sí, no es muy distinto. Muchos clientes buscan menos sexo que la presencia de alguien a su lado: compañía, tacto, una forma de calor humano. El libro no habla tanto de la necesidad de sexo como de la necesidad de vínculo. Lo que estamos evocando ahora podría dar para un libro entero: la soledad, la búsqueda de afecto, algo que no pasa necesariamente por la sexualidad. Incluso el amor, en el fondo, no necesita pasar por lo carnal.

P. Su novela evoca el consumo compulsivo de otros cuerpos como solución, casi siempre ineficaz, contra la soledad y el desamor.

R. Es algo que veo a mi alrededor. El narrador dice que, cuando una ruptura con un hombre se concreta, sin importar el grado de la relación, se conecta a Grindr y encuentra a alguien en media hora. Al terminar, se queda solo, aliviado y saciado de dopamina por una noche. Durante un momento, el cuerpo nuevo borra al anterior. En cuanto reaparece la sensación de vacío, vuelve a abrir Grindr para buscar a su próximo amante. Y vuelta a empezar… A mí ese pasaje me parece elocuente sobre una cierta manera de comportarse de los homosexuales de hoy, aunque tengo amigos gais que no funcionan en absoluto así. No todos somos iguales.

P. El libro también es una investigación sobre la famosa fotografía de Peter Hujar. ¿Por qué le impresionó tanto?

R. Fue como en el libro: la descubrí en casa de un amante, pegada encima de la cama. Me intrigó. Me parecía muy bella y enseguida quise saber quién era ese hombre. Contacté con museos y con los herederos de Hujar. De pista en pista, encontré a gente que me confirmó su muerte. No sabía exactamente de qué había fallecido, pero sospeché que tenía que ver con el VIH.

P. Esa foto remite a la llegada del sida y la interrupción brutal de una libertad apenas conquistada.

R. Sí, es un episodio que forma parte intrínseca de la experiencia homosexual y que todos llevamos dentro. Nací en 1992, en pleno pico de la epidemia. Mis padres me hablaron muy pronto de la epidemia. Crecí con ese aviso: “Mucho cuidado con el sida”. Era algo siempre presente, como un peso permanente. Cuando empecé a comprender que me atraían los hombres, los antirretrovirales acababan de llegar. Ese miedo sigue impregnando nuestras conciencias. En ese sentido, los heterosexuales no tienen la misma sexualidad que nosotros. Lo que intento describir en el libro, sin enunciarlo de manera frontal, es una forma de hipocondría. Hay una sexualidad que puede ser peligrosa si uno no se protege adecuadamente. Y luego están la enfermedad de mi padre y la llegada de la covid…

P. ¿Qué peso tiene la pandemia en su historia?

R. Cuando presenté el manuscrito, hubo sellos que me pidieron que borrara esa parte. Una editora me riñó: “He recibido ya tantos libros sobre el confinamiento…”. Para mí, en cambio, era imprescindible que apareciera. Fue en ese marco en el que viví la prostitución y en el que se produjo la muerte de mi padre. Fueron experiencias violentas que ocurrieron en un momento muy peculiar y pesado como la pandemia.

“Muchos clientes buscan menos sexo que una presencia a su lado. Mi libro no habla tanto de la necesidad de sexo como de vínculo”

P. ¿Cómo dejó atrás esa etapa tan difícil?

R. Sucedió como en el libro. Llega un momento en que uno decide que ya basta, que hay que encontrar la manera de cuidarse, aunque eso implique volver a casa de la madre durante un par de años para recomponerse. Eso hice…

P. ¿Tuvo miedo, en algún momento, de exponerse demasiado en su novela?

R. Sí, claro. Pero, cuando me aceptaron el manuscrito, me dije: “Ahora vas a tener que asumir todo esto”. Fui muy consciente de que este libro me acompañaría para siempre. Sé que este libro tendrá un impacto en mi vida profesional hasta el final de mis días. Basta con buscar en Google. Pero nunca quise decir que todo era ficción, como hacen otros escritores. Creo que no hay que hacer trampas con lo que uno es. La franqueza no me da miedo y no tengo muchos tabúes.

P. ¿Cambió el libro su relación con su entorno?

R. No en el plano familiar. Me sorprendió ver hasta qué punto mi familia lo recibió bien. A mi madre se lo había contado mucho antes de que el libro saliera. En realidad, solo hay un tío y una tía a quienes no les gustó. Ya no tenemos relación.

P. En el libro también se percibe una forma de orfandad homosexual: no solo literal, sino también simbólica, ligada a cierta ausencia de protección.

R. Sigue habiendo cuestiones sin resolver. Sensaciones que están ahí, pero siguen siendo un poco indecibles. Hay cosas que te atraviesan y para las que no tienes las palabras ni las herramientas, ni una sociedad que las entienda. Quizá haga falta seguir excavando más.

P. Pese a todos los avances, ¿sigue habiendo algo irreductible en la experiencia homosexual?

R. Sí, hay algo que obliga a traducirte a ti mismo todo el tiempo, a adaptar tu discurso ante tu familia y tu entorno profesional, a hacerte comprensible para los demás de forma permanente. Y los que lo vivimos sabemos que es bastante agotador.

Simon Chevrier
Traducción de María Enguix
Random House, 2026. 120 páginas. 18,90 euros

 EL PAÍS

FacebookX TwitterPinterestLinkedInTumblrRedditVKWhatsAppEmail
‘Els erms’, de Carlota Gurt: obsessió al pantà de Sau
Las nanas de la guerra
Leer también
Cultura

¿Seguro que Boyero se equivoca tanto con Almodóvar?

marzo 26, 2026
Cine

Los Oscar se van de Hollywood: un acuerdo comercial los traslada al centro financiero de Los Ángeles

marzo 26, 2026
Cultura

‘Dos fiscales’: Sergei Loznitsa desnuda las miserias del estalinismo que no cesa (****)

marzo 26, 2026
Cultura

‘Yo te creo’: La dignidad de la palabra filmada (****)

marzo 26, 2026
Cultura

Del fin de VEVO al cierre de la mítica MTV: ¿ha muerto el videoclip en la era de TikTok?

marzo 26, 2026
Cine

Muere el cineasta y escritor Alexander Kluge, primer representante del Nuevo Cine Alemán y gran analista social

marzo 26, 2026
Cargar más

Cuánto dura la gala de los Premios Oscar: esta es la hora a la que suele terminar

marzo 14, 2026

TVE cancela ‘Al margen de todo’, el programa de Dani Rovira, tras solo tres emisiones: “Otro aprendizaje más”

marzo 13, 2026

La primera Nit de les Lletres Catalanes, els “Gaudí de la literatura”, s’estrena amb dotze premis

marzo 14, 2026

Benjamin Radd: «Trump ya tenía problemas con la economía antes de que comenzara la guerra en Irán y ésta no ayuda a reducir el coste de la vida como prometió»

marzo 13, 2026

El futuro que me inquieta, me atormenta y me perturba

marzo 12, 2026

Asiste al preestreno de ‘Prime Crime: A True Story’ en Madrid y Barcelona

marzo 24, 2026

‘Amarga Navidad’: hasta los sentimientos son de diseño. Allá ustedes

marzo 22, 2026

Dónde ver Una batalla tras otra, Los pecadores (Sinners) y el resto de películas nominadas a los Oscar 2026 en las plataformas de streaming

marzo 14, 2026

The Comeback

marzo 23, 2026

Bárbara Lennie: «Durante mucho tiempo he sido excesivamente modesta. No pienso serlo más»

marzo 21, 2026

    © 2024. EscritoredeÉlite. Todos los derechos reservados.
    • Aviso Legal
    • Política de Cookies
    • Política de Privacidad