Quienes nos alejamos de los extremos y abogamos por la moderación estamos desamparados. Me duele la polarización creciente, alentada por los grupos extremistas y por los políticos. Es fácil caer en ella. Hay enfrentamientos entre familiares y entre amigos, y aumenta la tensión en la calle. Las condiciones debilitan el diálogo y el debate sano. Y no queda nada hasta las elecciones. Quiero reivindicar el centrismo, que pongamos el foco en aquello que nos une a casi todos. Los dos principales partidos, que engloban a la mayoría social, tienen la obligación de llegar a un pacto que aleje a los extremos del poder, como ha ocurrido en otros países europeos. Sé que es muy difícil, pero la política española y la cohesión social tienen que poder reconducirse.
Los mensajes al director abordan la moderación política, la implicación de los menores que no votan, la responsabilidad de no compartir información falsa y las historias como vía de escape
Opinión de un lector sobre una información publicada por el diario o un hecho noticioso. Dirigidas al director del diario y seleccionadas y editadas por el equipo de opinión
Los mensajes al director abordan la moderación política, la implicación de los menores que no votan, la responsabilidad de no compartir información falsa y las historias como vía de escape

Quienes nos alejamos de los extremos y abogamos por la moderación estamos desamparados. Me duele la polarización creciente, alentada por los grupos extremistas y por los políticos. Es fácil caer en ella. Hay enfrentamientos entre familiares y entre amigos, y aumenta la tensión en la calle. Las condiciones debilitan el diálogo y el debate sano. Y no queda nada hasta las elecciones. Quiero reivindicar el centrismo, que pongamos el foco en aquello que nos une a casi todos. Los dos principales partidos, que engloban a la mayoría social, tienen la obligación de llegar a un pacto que aleje a los extremos del poder, como ha ocurrido en otros países europeos. Sé que es muy difícil, pero la política española y la cohesión social tienen que poder reconducirse.
Ruben Fraile Lasheras. Eibar (Gipuzkoa)
Vote bien, profe
Soy profesora de inglés en una academia local y las elecciones son el tema recurrente entre mis alumnos, aunque tienen entre 13 y 17 años y no pueden votar. Tener a un niño de 13 años con el ceño fruncido diciéndome “pero, profe, vota bien” no es algo que esperaba oír. Más después de que un grupo de adolescentes de edades similares atacara a los manifestantes en Sol con cantos y símbolos fascistas el 12 de octubre. Claro que ese “bien” no será lo mismo para todos, pero para ellos, a pesar de sus diferencias ideológicas, de lo que opinen sus padres o de lo que vean en redes sociales, significa una sola cosa: no retrocedamos en derechos, tengamos todos acceso a los servicios básicos. No pueden votar, pero lidiarán con las consecuencias de lo que decidamos. El 29-N deberíamos pensar en ellos y, como nos piden, “votar bien”.
Anna Alejandre. Barberà del Vallès (Barcelona)
Reenviar no es informar
Cada día compartimos noticias en las redes sociales sin comprobar si son ciertas. La inmediatez nos permite estar informados, pero también facilita que los rumores se difundan antes de que nadie los contraste. La responsabilidad no es solo de los medios o de las plataformas. Como ciudadanos, también debemos aprender a verificar las fuentes antes de compartir cualquier información. En una diaria saturada de contenidos, informarse bien es un acto de responsabilidad. Deberíamos dedicar menos tiempo a reenviar noticias y un poco más a comprobarlas.
Txell Figuereo Corbella. Badalona (Barcelona)
Los espejismos
Hay un cine en Valencia donde los martes ofrecen sesiones sorpresa. Fui hace poco y proyectaban Arriba Tutto, de José Mota. Salí tan contagiada de la ternura de la historia que, de vuelta a casa, creí escuchar a lo lejos los tambores de una banda. Con la curiosidad de saber qué celebraba un día cualquiera a las diez de la noche, seguí el sonido, solo para descubrir, entre risas, que no había desfile alguno: era el estruendo de la persiana metálica de un garaje al bajar. En tiempos cargados de crispación y ruido, agradecí ese espejismo. Por un instante, me olvidé de todo y volví a mirar la calle con ojos de niña.
Lara Meertens. Valencia
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