En su primera sugerencia cultural en TikTok, Pedro Sánchez recomendó La era de la inteligencia artificial, de Henry Kissinger: “Una persona con la que no tengo mucha identificación intelectual pero que en el ámbito de las relaciones internacionales sí tiene escritos interesantes”. “Con altura”, presidente, que cantaría Rosalía. Era octubre de 2025 y tras esa propuesta parecía haber una persona capaz de invitar a cenar a alguien cuyo criterio le incomoda, pero prioriza tener con ella una charla prometedora. Pocos vídeos después, bajó ese suflé.
En su primera sugerencia cultural en TikTok, Pedro Sánchez recomendó La era de la inteligencia artificial, de Henry Kissinger: “Una persona con la que no tengo mucha identificación intelectual pero que en el ámbito de las relaciones internacionales sí tiene escritos interesantes”. “Con altura”, presidente, que cantaría Rosalía. Era octubre de 2025 y tras esa propuesta parecía haber una persona capaz de invitar a cenar a alguien cuyo criterio le incomoda, pero prioriza tener con ella una charla prometedora. Pocos vídeos después, bajó ese suflé. Seguir leyendo
En su primera sugerencia cultural en TikTok, Pedro Sánchez recomendó La era de la inteligencia artificial, de Henry Kissinger: “Una persona con la que no tengo mucha identificación intelectual pero que en el ámbito de las relaciones internacionales sí tiene escritos interesantes”. “Con altura”, presidente, que cantaría Rosalía. Era octubre de 2025 y tras esa propuesta parecía haber una persona capaz de invitar a cenar a alguien cuyo criterio le incomoda, pero prioriza tener con ella una charla prometedora. Pocos vídeos después, bajó ese suflé.
@sanchezcastejon Mis recomendaciones del fin de semana desde Nueva York. ⚽️🇪🇸 #CopadelMundo #libros #música #booktok
Para recomendar libros y música, el presidente del Gobierno se limita a dar título y autoría y, en algunas ocasiones, destaca el tema. Desde otoño de 2025 hasta después de Semana Santa un asunto se repite: el antifranquismo, que además de un tema es una causa, pero no un argumento literario. En al menos una ocasión, Sánchez reconoce que no ha leído aún el libro, pero lo recomienda igualmente porque el asunto que trata lo merece. Y “merecedor” es siempre un tema susceptible de ser incluido en el programa del PSOE.
Es normal que el líder socialista recomiende a Rafael Alberti y no a José María Pemán pero, ¿por qué no hay en su TikTok ni un buen libro sobre corrupción? Le sugiero Crematorio, de Rafael Chirbes. Es un gran libro y, si se trata de ir alineado con la actualidad, no hay tema más del momento, de izquierda a derecha, que la corrupción.
Pero más que las noticias, el presidente parece preferir ese sucedáneo de la actualidad que es la efeméride. Dos ejemplos: el Día de la Poesía le tocó a Lorca, recomendando la versión ilustrada de Ricardo Cavolo de Poeta en Nueva York. El Día del Orgullo, Nosaltres no tenim por, nosaltres som, libro de fotografía de Colita sobre la primera marcha gay que se celebró en Barcelona en 1977. Eso sí, hay noticias y noticias y Sánchez no desaprovechó la final del Mundial de Fútbol que ganó España para recomendar La vida se entrena cada día, de Luis de la Fuente, y Ganar y perder, de Vicente del Bosque.
Si la cantidad determina el gusto, a Sánchez le encanta el cómic. Clara de Frutos con Vanguardia es una mujer o Paracuellos, de Carlos Giménez, recientemente reconocido con la distinción de la Gran Cruz de la Orden de Alfonso X el Sabio, son dos ejemplos de los numerosos tebeos que hay en el TikTok presidencial.
Es normal que el líder socialista recomiende a Rafael Alberti y no a José María Pemán pero, ¿por qué no hay en su TikTok ni un buen libro sobre corrupción?
Convencida de que el presidente no lee solo lo que sugiere, repaso la última licitación para suscripciones a medios de comunicación del Ministerio de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes. En la fila 91 veo una suscripción a la London Review of Books (LRB), revista que nació en Londres en 1979 y se dedica a publicar largos ensayos y reseñas en las que los libros son solo el punto de partida para pensar y debatir sobre cualquier tema. Se trata de un medio en el que sus autores deben rendir muchas cuentas para ver su texto publicado: que les pregunten a Salman Rushdie o Zadie Smith, aunque si aún vivieran Christopher Hitchens o Susan Sontag, podrían contar también cómo se las gastaba corrigiendo Mary-Kay Wilmers, escritora, exeditora y dueña de la publicación.
Yo me hice una idea de lo que debía ser someter un artículo a su escrutinio cuando la entrevisté con motivo del 40º aniversario de la LRB. Precisa, concisa, mordaz y escéptica, sobre todo con el poder y quienes lo ejercen, se definió como una mujer difícil. “Y a mucha honra”, añadió. A mí lo que me pareció es que Mary-Kay Wilmers era exigente, y que con cada respuesta —a veces le basta un monosílabo—, te está obligando a pensar. ¿Qué busca un presidente en una revista así?
@sanchezcastejon Mis recomendaciones para el fin de semana 📚🎼 #booktok #música #libros
Claramente, no lo mismo que en TikTok, donde Sánchez hace un esfuerzo por adaptarse a un canal que es el favorito de la gente más joven. Un canal donde lo importante es el personaje, o sea él, y no los discos ni los libros. Y por eso, cada una de sus comunicaciones no suscita diálogos sino reacciones y se cuentan con los dedos de dos manos —literalmente— los usuarios que le contestan con otra recomendación literaria o musical. Solo hace falta añadir los dedos de los pies para contar las personas que aprovechan el espacio para alabar o criticar la elección del presidente con argumentos más o menos literarios.
¿Qué hace la mayoría? Piropear al prescriptor —“intelectual”, “guapo”, “el mejor preparado”— o insultarlo sin pudor. Bastantes de estos últimos aprovechan para alabar a Santiago Abascal, líder de Vox. Y entre esos lisonjeros, hay un subgrupo que suele dirigirse a Sánchez para hacerle sugerencias musicales que incluyen el Cara al sol. ¿Que quién cita a Alberto Núñez Feijóo? Pues si ese foro tan animado fuera una encuesta de intención de voto, el líder del Partido Popular estaría fuera del juego electoral. También Sumar.
Observando sus recomendaciones tiktokeras, cuesta concluir algo sobre el gusto del presidente, pero es fácil ver que, por la forma de comunicar que le exige esa red social, los libros quedan reducidos a una explicación tan mínima que parecen simple atrezo. Además, la lógica de reacción inmediata, adhesión o rechazo de TikTok desvirtúa lo que pretende ensalzar y por eso, más que un espacio donde confrontar ideas, su cuenta se ha convertido en un escenario más en el que lanzarnos los trastos a la cabeza.
EL PAÍS
