El venezolano Mauro Pérez vende en el único quiosco de prensa abierto en Castellar L’Oliveral, una pedanía de Valencia de 7.000 habitantes, entre nueve y 15 periódicos diarios, según la semana. “Son los mismos clientes los que vienen a diario a por su ejemplar y la edad suele rondar los 70 años o más”, explica. Revistas vende más, pero reconoce que ha sido muy complejo sacarle rentabilidad, más que nada porque le obligan a pagar fianza y el descuento de las devoluciones tarda en llegar y le exige invertir más dinero del que al final percibe por las ventas. Después de ocho meses en su “localcito“, reconoce que ahora maneja mejor los pedidos y percibe más entrada de dinero. “Hace falta actitud, compromiso y muchas horas abierto”, asegura.
El venezolano Mauro Pérez vende en el único quiosco de prensa abierto en Castellar L’Oliveral, una pedanía de Valencia de 7.000 habitantes, entre nueve y 15 periódicos diarios, según la semana. “Son los mismos clientes los que vienen a diario a por su ejemplar y la edad suele rondar los 70 años o más”, explica. Revistas vende más, pero reconoce que ha sido muy complejo sacarle rentabilidad, más que nada porque le obligan a pagar fianza y el descuento de las devoluciones tarda en llegar y le exige invertir más dinero del que al final percibe por las ventas. Después de ocho meses en su “localcito“, reconoce que ahora maneja mejor los pedidos y percibe más entrada de dinero. “Hace falta actitud, compromiso y muchas horas abierto”, asegura. Seguir leyendo
El venezolano Mauro Pérez vende en el único quiosco de prensa abierto en Castellar L’Oliveral, una pedanía de Valencia de 7.000 habitantes, entre nueve y 15 periódicos diarios, según la semana. “Son los mismos clientes los que vienen a diario a por su ejemplar y la edad suele rondar los 70 años o más”, explica. Revistas vende más, pero reconoce que ha sido muy complejo sacarle rentabilidad, más que nada porque le obligan a pagar fianza y el descuento de las devoluciones tarda en llegar y le exige invertir más dinero del que al final percibe por las ventas. Después de ocho meses en su “localcito“, reconoce que ahora maneja mejor los pedidos y percibe más entrada de dinero. “Hace falta actitud, compromiso y muchas horas abierto”, asegura.
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