Después de ver los seis episodios de la primera temporada de Baby Doll, la primera conclusión a la que se llega es que la maldad humana no tiene límites. La segunda es que las apariencias engañan: usted puede ser en su jornada laboral un pacífico profesor de literatura en un instituto, un esposo y padre correcto en su ámbito familiar y un cruel, déspota y maltratador en su cara oculta, cuando Jekyll se convierte en Hyde.
Después de ver los seis episodios de la primera temporada de esta serie de SkyShowtime, la primera conclusión a la que se llega es que la maldad humana no tiene límites
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Después de ver los seis episodios de la primera temporada de esta serie de SkyShowtime, la primera conclusión a la que se llega es que la maldad humana no tiene límites


Después de ver los seis episodios de la primera temporada de Baby Doll, la primera conclusión a la que se llega es que la maldad humana no tiene límites. La segunda es que las apariencias engañan: usted puede ser en su jornada laboral un pacífico profesor de literatura en un instituto, un esposo y padre correcto en su ámbito familiar y un cruel, déspota y maltratador en su cara oculta, cuando Jekyll se convierte en Hyde.
Salvando las distancias, y centrándonos en la política doméstica, aquí tenemos el caso de Núñez Feijóo: de ser la gran esperanza blanca de la derecha moderada en su tiempo de presidente de la Xunta de Galicia ha devenido en el colega ideológicamente inseparable de esa esperanza negra de la extrema derecha que es Santiago Abascal. Estamos rodeados de Hydes.
Retomando la serie que exhibe SkyShowtime, y como señala la sinopsis que ofrece el canal, sinopsis que es cansinamente repetida por los, al parecer, perezosos comentaristas de televisión, “la vida de dos hermanas cambia para siempre cuando Lily es secuestrada por su profesor”, aclaración que es de agradecer para los que no hemos sido secuestrados por nadie. Si al dato se añade que Lily estuvo cinco años encerrada en un sórdido sótano, que fue violada numerosas veces, embarazada y que parió una niña a la que no pudo tener en sus brazos ni verla, no es de extrañar que la vida de Lily cambiara radicalmente.
El largo cautiverio de una de las hermanas Reiser forma ya parte de una larga lista de secuestros, como el de la joven de Poitiers del que dejó constancia André Gide, o el de la austríaca Natascha Kampusch, por citar tan solo un par de ellos. Dirigida por Laura Way y Bindu De Stoppani, está protagonizada por Alfie Allen, Jill Halfpenny y las hermanas Tallulah y Delphi Evans. Y como el cine, y en este caso la televisión, es una caja de sorpresas, rebuscando por Google el espectador de los sufrimientos de la joven Lily se entera que la serie británica basada en la novela de Hollie Overton y ambientada en un pueblo rural inglés se ha rodado mayoritariamente en Álava. El cine, y la televisión por supuesto, ya no es solo un patio de butacas que hay que llenar o un cuarto de estar repleto, es también unas localizaciones y un anhelo de rebajar los costes de producción y, al parecer, Álava es más barata.
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