¿Cuándo decidimos que el maltrato psicológico era romántico? Lo que nació como desahogo clandestino en los rincones más turbios de la plataforma Wattpad para autopublicar y leer historias, ocupa hoy las mesas principales de las librerías, camuflado tras portadas bonitas y cantos pintados. El dark romance ha dejado de ser un género de nicho para adultos y se ha colado en las mochilas escolares. La literatura sobre violencia, el control obsesivo y el abuso se devora como ideal de pasión. Celebrar que los adolescentes lean está muy bien, pero aplaudir que consuman toxicidad pura sin filtro crítico roza la negligencia. No todo vale por vender ejemplares: cuando normalizamos la agresión como juego de seducción en mentes aún en desarrollo, el problema ya no es la ficción, sino el mensaje con el que crecen.
¿Cuándo decidimos que el maltrato psicológico era romántico? Lo que nació como desahogo clandestino en los rincones más turbios de la plataforma Wattpad para autopublicar y leer historias, ocupa hoy las mesas principales de las librerías, camuflado tras portadas bonitas y cantos pintados. El dark romance ha dejado de ser un género de nicho para adultos y se ha colado en las mochilas escolares. La literatura sobre violencia, el control obsesivo y el abuso se devora como ideal de pasión. Celebrar que los adolescentes lean está muy bien, pero aplaudir que consuman toxicidad pura sin filtro crítico roza la negligencia. No todo vale por vender ejemplares: cuando normalizamos la agresión como juego de seducción en mentes aún en desarrollo, el problema ya no es la ficción, sino el mensaje con el que crecen. Seguir leyendo
Opinión de un lector sobre una información publicada por el diario o un hecho noticioso. Dirigidas al director del diario y seleccionadas y editadas por el equipo de opinión
Reflexiones sobre literatura de relaciones tóxicas, las políticas públicas para arrendatarios, el ‘bullying’ y el sostén de los amigos
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¿Cuándo decidimos que el maltrato psicológico era romántico? Lo que nació como desahogo clandestino en los rincones más turbios de la plataforma Wattpad para autopublicar y leer historias, ocupa hoy las mesas principales de las librerías, camuflado tras portadas bonitas y cantos pintados. El dark romance ha dejado de ser un género de nicho para adultos y se ha colado en las mochilas escolares. La literatura sobre violencia, el control obsesivo y el abuso se devora como ideal de pasión. Celebrar que los adolescentes lean está muy bien, pero aplaudir que consuman toxicidad pura sin filtro crítico roza la negligencia. No todo vale por vender ejemplares: cuando normalizamos la agresión como juego de seducción en mentes aún en desarrollo, el problema ya no es la ficción, sino el mensaje con el que crecen.
Lucía Segura Popa. Barcelona
Evitar la miopía
El debate sobre la vivienda suele caer en una miopía que señala al propietario como culpable. Se asume que proteger al inquilino exige desproteger al arrendador. Sin embargo, asfixiar al propietario destruye la oferta de alquiler. Las administraciones han trasladado su responsabilidad a los ciudadanos y, ante la falta de vivienda pública, el patrimonio privado actúa como amortiguador. Medidas como el control de precios ahuyentan el capital porque, ante el riesgo, los propietarios retiran sus pisos del mercado residencial para venderlos o pasarlos al sector turístico. Esto provoca menos oferta, más filtros de selección y precios más altos. Las políticas deben ofrecer certezas al propietario, no criminalizarlo, con juzgados ágiles frente a los impagos e incentivos fiscales. Garantizar la seguridad del arrendador es la vía para aumentar la oferta.
Jon Ander López Llaguno. Trápaga
Escarabajos
A los 15 años fui a un campamento de verano con mi amigo Borja. Una tarde, uno de los malotes amenazó a un niño con obligarle a comerse un escarabajo, mientras varios observábamos. Desde lejos, cuando el escarabajo estaba a 30 centímetros de la boca del chaval, Borja advirtió al acosador: “Como vaya yo, te comes tú tres”. Automáticamente se montó un cordón sanitario alrededor del chico, que no volvió a estar solo. Hoy Borja es directivo de una gran empresa y sigue metiéndose en jardines, porque no ha perdido sus principios. Qué suerte que ganen los valientes. Ojalá este nuevo curso los acosadores sean minoría y en su camino se encuentren con algún Borja que los pare.
Víctor Yuste. Madrid
La red que nos salva
Nos han enseñado a admirar a quienes pueden con todo: quienes no piden ayuda y no molestan. Pero hay veces en las que una no se salva sola; a mí me han salvado mis amigos. Han sido red cuando me hundía. Han quitado de mi piel anzuelos que me perforaban. Han sabido quedarse cuando yo ni siquiera sabía cómo estar. Siento que el entorno nos pide fortaleza y sonrisas incluso cuando estamos rotos y nos exige esconder el dolor para no incomodar. Me gustaría hablar de quienes sostienen, de quienes preguntan “¿cómo estás?“ y esperan de verdad la respuesta. Hay amigos que se meten al mar contigo aunque no sepan nadar. A los míos no les debo una versión mejor de mí, sino las veces que conseguí volver a respirar.
Coloma Campos Romero. Vigo
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