“Gracias a nuestros fans. Vuestro apoyo inquebrantable ha hecho posible este viaje. Salud”. Un mensaje escrito con letras blancas sobre fondo negro ponía el colofón a 12 años de relación, la que han mantenido los espectadores de Outlander con la producción de Starz (en España, emitida —y especialmente cuidada— en Movistar Plus). En 2014 comenzó la adaptación de Ronald D. Moore de las novelas de fantasía histórica escritas por Diana Gabaldon. Nació en otra televisión. Entonces, las series habían alcanzado su punto culminante en la conversación social. Juego de tronos se había estrenado tres años antes. Títulos como True Detective, The Leftovers, Fargo y Transparent también pertenecen a la hornada de 2014. Todavía estaban en emisión Mad Men, Orange Is the New Black, The Americans, Homeland, The Good Wife y Downton Abbey. Outlander, que terminó este sábado en España, era una de las pocas supervivientes fruto de aquel momento de florecimiento de la ficción televisiva y previo a lo que algunos expertos han definido como “la era de la ansiedad televisiva” que ha provocado el streaming.
“Gracias a nuestros fans. Vuestro apoyo inquebrantable ha hecho posible este viaje. Salud”. Un mensaje escrito con letras blancas sobre fondo negro ponía el colofón a 12 años de relación, la que han mantenido los espectadores de Outlander con la producción de Starz (en España, emitida —y especialmente cuidada— en Movistar Plus). En 2014 comenzó la adaptación de Ronald D. Moore de las novelas de fantasía histórica escritas por Diana Gabaldon. Nació en otra televisión. Entonces, las series habían alcanzado su punto culminante en la conversación social. Juego de tronos se había estrenado tres años antes. Títulos como True Detective, The Leftovers, Fargo y Transparent también pertenecen a la hornada de 2014. Todavía estaban en emisión Mad Men, Orange Is the New Black, The Americans, Homeland, The Good Wife y Downton Abbey. Outlander, que terminó este sábado en España, era una de las pocas supervivientes fruto de aquel momento de florecimiento de la ficción televisiva y previo a lo que algunos expertos han definido como “la era de la ansiedad televisiva” que ha provocado el streaming. Seguir leyendo
“Gracias a nuestros fans. Vuestro apoyo inquebrantable ha hecho posible este viaje. Salud”. Un mensaje escrito con letras blancas sobre fondo negro ponía el colofón a 12 años de relación, la que han mantenido los espectadores de Outlander con la producción de Starz (en España, emitida —y especialmente cuidada— en Movistar Plus). En 2014 comenzó la adaptación de Ronald D. Moore de las novelas de fantasía histórica escritas por Diana Gabaldon. Nació en otra televisión. Entonces, las series habían alcanzado su punto culminante en la conversación social. Juego de tronos se había estrenado tres años antes. Títulos como True Detective, The Leftovers, Fargo y Transparent también pertenecen a la hornada de 2014. Todavía estaban en emisión Mad Men, Orange Is the New Black, The Americans, Homeland, The Good Wife y Downton Abbey. Outlander, que terminó este sábado en España, era una de las pocas supervivientes fruto de aquel momento de florecimiento de la ficción televisiva y previo a lo que algunos expertos han definido como “la era de la ansiedad televisiva” que ha provocado el streaming.
La combinación de drama de época con viajes en el tiempo y romance apasionado funcionaba a la perfección. Ya lo hacía en las novelas de Gabaldon, y la producción sirvió como muestra, una vez más, de lo bien que pueden casar televisión y literatura si las cosas se hacen de la forma adecuada. Outlander, de la que pronto se ocupó principalmente el guionista y productor Matthew B. Roberts, se ha mantenido fiel a las páginas, con solo algunos cambios, sobre todo según ha avanzado la historia. Pero la escritora ya ha avisado de que el final de los libros no será igual al de la serie. Comprensible, si quiere mantener el interés de sus lectores ahora que ya tienen a su disposición un final.

Si pensar en Outlander como producción televisiva lleva a un viaje en el tiempo a otra era de la industria audiovisual, mayor aún ha sido el viaje en la trama de ficción. Claire (una maravillosa Caitríona Balfe) comenzó su recorrido recién casada con Frank Randall (Tobias Menzies) tras la Segunda Guerra Mundial. En su luna de miel en en tierras escocesas, toca unas piedras que la transportan a 1743, directa a la Escocia de los clanes. Ahí empezaba un viaje que ha llevado a los espectadores a recorrer los siguientes 40 años de vida de los personajes. Las aventuras, la historia, el drama familiar y, sobre todo, el amor (y el sexo) han construido una trama que llevó a sus personajes desde Escocia a Francia, Barbados y los Estados Unidos, y a afrontar sucesos de todo tipo: encarcelamientos, secuestros, violaciones, torturas, enfermedades, nacimientos y pérdidas de hijos, maquinaciones políticas, batallas históricas, largas separaciones, incluso un juicio por brujería. Especialmente sorprendente ha sido la cantidad de viajeros en el tiempo que han terminado apareciendo aquí y allá.
AVISO: A partir de aquí, detalles sobre el final de la serie.
La última temporada de Outlander se ha esforzado por cerrar tramas y llenar el recorrido de guiños al pasado. El libro de Frank Randall en el que cuenta el día y el lugar de la muerte de Jamie Fraser (Sam Heughan) era un recordatorio constante de un destino inexorable: Jamie iba a morir, estaba escrito en el siglo XX. Y cada vez que Claire y Jamie habían intentado cambiar el futuro, habían fracasado. Como recordaba Claire en el penúltimo episodio, ya lo había asumido: “En lugar de cambiar la historia, estoy aquí para ser parte de ella”. “La historia se escribe por sí misma”, y no hay vuelta atrás. El final cierra ese círculo y enlaza con un momento del primer capítulo que solo algunos seguidores todavía recordaban. Eso sí, no todo queda atado del todo y la conclusión queda a la interpretación del espectador. Ni los propios actores están seguros de qué significa (aunque la teoría mayoritaria lo relaciona con la “la bruja blanca”). Lo que sí está claro es que, estén donde estén y estén como estén, Claire y Jamie están juntos.

En el último episodio, como correspondía, abundan las despedidas. Los personajes se despiden entre sí y también de quienes están al otro lado de la pantalla, lo que hace todo más emocional todavía. Incluso una escena postcréditos sirve de homenaje tanto a la autora de los libros como al personal que ha trabajado en la serie desde el principio, muchos de los cuales aparecen ahí como extras.
Outlander no ha sido una serie perfecta. Hubo temporadas flojas, idas y venidas sin sentido y tramas culebronescas de difícil justificación (¿la hija que no había muerto?, ¿de verdad?). Pero logró sobrevivir a todo gracias al buen hacer de sus responsables y de dos protagonistas que hicieron suyos los personajes y los han defendido a la perfección.
Qué viaje, Sassenach.
Estrenos de la semana
18lunesNo hay series
23sábadoNo hay series
24domingoNo hay series
EL PAÍS








