<p>En la calle 44 de Nueva York habita impertérrito uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad. O al menos esto es lo que dicen del <strong>Actors Studio</strong> todos los que alguna vez han compartido su trabajo allí. También es la opinión de <strong>Javier Molina</strong>, codirector artístico de la institución. <strong>Él mismo define el lugar como su «iglesia»</strong>. Y no le falta razón. La organización de membresía para profesionales del entretenimiento cinematográfico y teatral literalmente se erige sobre los cimientos de una parroquia presbiteriana. «El Actors Studio es mi casa, donde yo vivo; es mi religión, a donde voy para escuchar la Palabra», recoge el reconocido actor y director.</p>
Javier Molina, codirector artístico de la organización, dirige en Madrid ‘Panorama desde el puente’, una obra que explora el vínculo familiar en mitad de un proceso migratorio
En la calle 44 de Nueva York habita impertérrito uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad. O al menos esto es lo que dicen del Actors Studio todos los que alguna vez han compartido su trabajo allí. También es la opinión de Javier Molina, codirector artístico de la institución. Él mismo define el lugar como su «iglesia». Y no le falta razón. La organización de membresía para profesionales del entretenimiento cinematográfico y teatral literalmente se erige sobre los cimientos de una parroquia presbiteriana. «El Actors Studio es mi casa, donde yo vivo; es mi religión, a donde voy para escuchar la Palabra», recoge el reconocido actor y director.
Molina nació en Fajardo (Puerto Rico), aunque rápidamente se mudó a Estados Unidos, donde creció hasta convertirse en el hombre que es hoy. Eso sí, su fecha de nacimiento sigue siendo un misterio por descubrir, no por falta de renombre en la industria, más bien por capricho del director. De su trayectoria profesional llama la atención un año, el 2023, momento en el que asumió el rol de codirector artístico del Actors Studio. «Mi función más importante allí es cuidar a los artistas. Junto con mi compañera decidimos los programas que se van a hacer ese año para que los actores vayan mejorando si lo desean», comenta en una mezcla equilibrada de inglés y español, una que parece salirle natural mientras habla con tanto ímpetu sobre su vocación.
El año 2026, por su parte, también guarda un lugar especial en su calendario, pues es ahora cuando se presenta uno de sus últimos montajes, Panorama desde el puente, adaptación del texto de Arthur Miller. La obra, que se estrena el 16 de abril en el Teatro Fernán Gómez de Madrid, guía al espectador por la vida y las emociones de Eddie Carbone, quien tendrá que lidiar con la llegada repentina de dos inmigrantes ilegales a su casa y el pasional romance entre uno de ellos y su sobrina. «Es un ejemplo de cómo la vida es circular, que los problemas que ya han pasado van a seguir pasando», explica.
Esos problemas a los que alude se resumen en uno: la inmigración, especialmente la de los extranjeros que viajan a Estados Unidos guiados por la ilusión de la experiencia norteamericana. «Cuando uno llega ya hay millones de personas buscando un sueño, el de una vida mejor. Y cuando llegan, las cosas no son tan fáciles», vaticina con convicción. Panorama desde el puente es una obra que deja más preguntas que respuestas, especialmente al empatizar con los límites que cruzaría su protagonista en pro del bien familiar. «Me gustaría que el público saliera pensando cuáles son los errores que ellos están cometiendo en su vida ahora».
«Veo la carrera de actor de un modo diferente al de la mayoría. Estoy bastante loco y veo el mundo muy distinto»
Molina reconoce que su formación en la célebre organización de actuación de Nueva York ha influido en gran parte su forma de dirigir la obra. «Realmente, todo lo que yo hago en mi vida viene por el Actors Studio, porque ahí me he convertido en el hombre que soy ahora». Su éxito sostenido en el tiempo no es solo una consecuencia directa de la institución, lo es más bien de una fórmula única e intransferible que parece basarse en su forma de ser: «Estoy bastante loco. Yo veo el mundo muy distinto. Mi forma de buscar esta carrera y este arte es diferente de la mayoría de la gente», completa.
Lo que Molina afirma tajante es que el Actors Studio, fundado en 1947 y exponente de la actuación en cine y teatro, tiene muy poco de escuela de interpretación. Su codirector artístico, de hecho, lo define como un lugar en el que el actor aprende y reflexiona sin la presión de los focos y las cámaras. «Es un sitio muy privado porque queremos que el artista tenga permiso para hacerlo mal, para cometer errores sin que alguien le diga que no es bueno en lo que hace. Es un sitio de artistas para artistas», explica.
El puertorriqueño no deja ni una idea en el tintero. Es por eso que también hace referencia al conocido Método, la joya de la corona de una institución por la que han pasado Marlon Brando, Paul Newman, Al Pacino, Robert De Niro, Marilyn Monroe, James Dean y Dustin Hoffman. «La gente lo entiende mal. El Método no es para enseñarte cómo ser actor, sino para quitar los obstáculos que te impiden ser actor». Y cita a la actriz Ellen Burstyn cuando dice que el Actors Studio se trata del lugar idóneo para «aprender a estar presentes en el escenario».
Sea como fuere, lo que Molina quiere dejar claro es que el Actors Studio, un lugar gratuito y privado, no es solo una organización, es un hogar. Y su objetivo es conseguir que sus miembros abran los ojos ante la realidad que les rodea. Él lo explica mejor: «Es un sitio donde uno va descubriendo su forma de ser humano, de estar presente en la vida, de poder ver la belleza del mundo».
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