Algunas ―pocas― veces, la crianza parece de repente un camino de rosas. Suele durar, sin embargo, lo que tarda en aparecer un nuevo estímulo. Basta una mosca para llevarse por delante la atención de toda una clase, o incluso una escuela, como muestra una de las obras de la selección de la mejor literatura infantil y juvenil del mes, elegida por libreros de distintas Comunidades Autónomas. Aunque, quizás, no sea una mala noticia, sino una lección. Porque se supone que los adultos enseñan y los niños aprenden. Pero algunas ―no tan pocas― veces, es justo al revés.
Un clásico de Richard Scarry, fábulas palestinas, mecánica ilustrada y varias aventuras fantásticas, en la selección de este mes de libreros de distintas Comunidades Autónomas
Algunas ―pocas― veces, la crianza parece de repente un camino de rosas. Suele durar, sin embargo, lo que tarda en aparecer un nuevo estímulo. Basta una mosca para llevarse por delante la atención de toda una clase, o incluso una escuela, como muestra una de las obras de la selección de la mejor literatura infantil y juvenil del mes, elegida por libreros de distintas Comunidades Autónomas. Aunque, quizás, no sea una mala noticia, sino una lección. Porque se supone que los adultos enseñan y los niños aprenden. Pero algunas ―no tan pocas― veces, es justo al revés.
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