Todas las historias de emigración se parecen, más allá del pasaporte y del color de la piel. Les cuento una. En un país pobre, atrasado y bajo un régimen autoritario, Mohamed decide emigrar a Europa. Vive en un pueblo donde no hay futuro y soporta la vigilancia de clérigos obsesionados con la represión sexual. Uno de sus amigos ya emigró y cuando vuelve en verano cuenta maravillas. Cuando por fin él llega a un país europeo descubre que su amigo exageró un poco, para no confesar la vida que llevaba. Así que Mohamed, que llega sin papeles, cae en manos de las mafias, un compatriota explotador, y debe dar parte de su sueldo para poder trabajar. Solo le ofrecen empleos duros que los de allí no quieren hacer: alcantarillas, canteras, pozos de basura. Tiene jornadas agotadoras haciendo hasta tres trabajos distintos. Además, él y sus amigos no se adaptan al impacto con otra cultura y sus costumbres disolutas e inmorales, de nefasta influencia para sus mujeres, que de repente se ponen minifalda. “Todos venimos pensando en volver”, le dice un compañero. Bueno, les acabo de contar Vente a Alemania, Pepe (1972, Pedro Lazaga), con el gran Alfredo Landa de emigrante, solo he cambiado Pepe por Mohamed. Esos éramos nosotros, se siente mucha simpatía por el pobre Pepe y sus penalidades. Ahora somos muy modernos.
No hace tantos años que los emigrantes éramos nosotros, los del sur de Europa, los que ahora vamos de modernos
Todas las historias de emigración se parecen, más allá del pasaporte y del color de la piel. Les cuento una. En un país pobre, atrasado y bajo un régimen autoritario, Mohamed decide emigrar a Europa. Vive en un pueblo donde no hay futuro y soporta la vigilancia de clérigos obsesionados con la represión sexual. Uno de sus amigos ya emigró y cuando vuelve en verano cuenta maravillas. Cuando por fin él llega a un país europeo descubre que su amigo exageró un poco, para no confesar la vida que llevaba. Así que Mohamed, que llega sin papeles, cae en manos de las mafias, un compatriota explotador, y debe dar parte de su sueldo para poder trabajar. Solo le ofrecen empleos duros que los de allí no quieren hacer: alcantarillas, canteras, pozos de basura. Tiene jornadas agotadoras haciendo hasta tres trabajos distintos. Además, él y sus amigos no se adaptan al impacto con otra cultura y sus costumbres disolutas e inmorales, de nefasta influencia para sus mujeres, que de repente se ponen minifalda. “Todos venimos pensando en volver”, le dice un compañero. Bueno, les acabo de contar Vente a Alemania, Pepe (1972, Pedro Lazaga), con el gran Alfredo Landa de emigrante, solo he cambiado Pepe por Mohamed. Esos éramos nosotros, se siente mucha simpatía por el pobre Pepe y sus penalidades. Ahora somos muy modernos.
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