Leyendo sobre la visita de los influencers Jake y Logan Paul al Pentágono —enésima astracanada de la Administración de Trump—, me encontré con una frase del mayor, Logan, que me sorprendió por su inesperada lucidez: “La razón por la que puedo salirme con la mía con las tonterías que hago en mis vídeos es porque soy un chico blanco”. A algo así, aunque de manera inconsciente —por sus actos dudo que tenga capacidad para generar pensamientos complejos— se debió de agarrar el influencer patrio WillyRex, cuando decidió lanzarse a las calles de Lavapiés para monetizar la miseria. Habrán leído ya sobre el asunto. Se dedicó a humillar a indigentes por estas cosas de los retos. ¿Recuerdan cuando esa palabra tenía un matiz positivo? Ahora suele ser sinónimo de estupidez o, peor, de crueldad.
Cada vez que veo a Brad Pitt en la publicidad de una nueva entidad bancaria me pregunto si alguna marca que quisiese mostrar confianza y fiabilidad contrataría como imagen a una madre cuya supuesta actitud violenta con uno de sus hijos llevó al FBI a abrir una investigación
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Cada vez que veo a Brad Pitt en la publicidad de una nueva entidad bancaria me pregunto si alguna marca que quisiese mostrar confianza y fiabilidad contrataría como imagen a una madre cuya supuesta actitud violenta con uno de sus hijos llevó al FBI a abrir una investigación
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Leyendo sobre la visita de los influencers Jake y Logan Paul al Pentágono —enésima astracanada de la Administración de Trump—, me encontré con una frase del mayor, Logan, que me sorprendió por su inesperada lucidez: “La razón por la que puedo salirme con la mía con las tonterías que hago en mis vídeos es porque soy un chico blanco”. A algo así, aunque de manera inconsciente —por sus actos dudo que tenga capacidad para generar pensamientos complejos— se debió de agarrar el influencer patrio WillyRex, cuando decidió lanzarse a las calles de Lavapiés para monetizar la miseria. Habrán leído ya sobre el asunto. Se dedicó a humillar a indigentes por estas cosas de los retos. ¿Recuerdan cuando esa palabra tenía un matiz positivo? Ahora suele ser sinónimo de estupidez o, peor, de crueldad.
El youtuber comparte algo más que ocupación con los Paul; ellos dan lecciones de patriotismo, aunque para pagar menos impuestos han fijado su residencia en Puerto Rico, la misma razón por la que él vive en Andorra. Hay que destacarlo siempre que se habla de estos elementos porque ayuda a definirlos. Como los Paul, WillyRex puede hacer majaderías porque tiene un aspecto, digamos, poco “sospechoso”; ya saben, los sesgos y los marcos mentales. Rebosamos prejuicios y el tema cambia despacio, algo sorprendente en un mundo cada vez más virtual en el que es difícil saber con quién interactuamos realmente. A pesar de ello, sigue sin ser lo mismo lo que podemos hacer unos y otros o unos y otras. Privilegio se llama y está tan interiorizado que ya pasa desapercibido.
Me lo repito cada vez que veo a Brad Pitt en la publicidad de una entidad bancaria. No tiene ni que decir una palabra; unos segundos de su imagen otorgan tanta respetabilidad al producto como un informe del Banco Central Europeo. Mientras aparece en pantalla, me pregunto qué pasaría si a quien hubiesen repudiado sus hijos hasta el punto de borrar su apellido fuese a su ex Angelina Jolie y no a él; si hubiese sido ella la que confesó que durante su crianza abusaba del alcohol, si uno de sus hijos hubiese afirmado que temblaban de miedo en su presencia y que había hecho de sus vidas “un constante infierno”. ¿Alguna marca que quisiese mostrar confianza y fiabilidad contrataría como imagen a una madre cuya supuesta actitud violenta con uno de sus hijos llevó al FBI a abrir una investigación? La respuesta la sabe hasta Jake Paul y la culpa no es de quien nos vende los marcos, sino de quienes seguimos comprándolos.
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