Margo quería ser escritora. ¿Quería? ¿Por qué ya no puede serlo? “No te vas a arruinar la vida porque no has llegado a tenerla, ¡vas a arruinarte la vida que podrías haber tenido!”, le responde su madre en el aparcamiento de un Bloomingdale’s, la cadena de tiendas que está a todas luces fuera de su alcance —todo es demasiado caro cuando estás en tu primer año de universidad, trabajas en una especie de pizzería y tu madre es dependienta de, precisamente, un Bloomingdale’s—, pero no del padre de su futuro hijo, que es quien va a arruinarle a Margo la vida que aún no ha llegado a tener. Un profesor de literatura con mujer, dos hijos y que si consiguió acostarse con su joven alumna fue porque logró que ella, Margo, se enamorase de sí misma.
La nueva serie del creador de ‘Ally McBeal’ y ‘Big Little Lies’, David E. Kelley, hace evidente de forma inteligentísima lo absurdo del mundo entendido como una carrera de obstáculos
Margo quería ser escritora. ¿Quería? ¿Por qué ya no puede serlo? “No te vas a arruinar la vida porque no has llegado a tenerla, ¡vas a arruinarte la vida que podrías haber tenido!”, le responde su madre en el aparcamiento de un Bloomingdale’s, la cadena de tiendas que está a todas luces fuera de su alcance —todo es demasiado caro cuando estás en tu primer año de universidad, trabajas en una especie de pizzería y tu madre es dependienta de, precisamente, un Bloomingdale’s—, pero no del padre de su futuro hijo, que es quien va a arruinarle a Margo la vida que aún no ha llegado a tener. Un profesor de literatura con mujer, dos hijos y que si consiguió acostarse con su joven alumna fue porque logró que ella, Margo, se enamorase de sí misma.
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