Un puñado de sillas de plástico sobre el albero, recién regado. Bocadillos y refrescos para la cena, pipas para después. Y una fachada blanca como pantalla. Enfrente, familias enteras dispuestas a disfrutar del cine a cinco euros la entrada. Toca Tadeo Jones y pronto será el turno de Spider-Man y La odisea. El Coliseo San Andrés es el único cine de verano abierto en Córdoba y este miércoles estaba prácticamente lleno. Es la muestra de la pasión que despiertan estos espacios en la ciudad andaluza, donde son una tradición de gran arraigo, en buena parte por la posibilidad de ocio barato para escapar al calor. Este año han cerrado los otros dos que quedaban. Y ahora una plataforma lucha para que vuelvan a la vida, sean adquiridos por el Ayuntamiento y obtengan protección como Bien de Interés Cultural (BIC) para que nunca desaparezcan.
Un puñado de sillas de plástico sobre el albero, recién regado. Bocadillos y refrescos para la cena, pipas para después. Y una fachada blanca como pantalla. Enfrente, familias enteras dispuestas a disfrutar del cine a cinco euros la entrada. Toca Tadeo Jones y pronto será el turno de Spider-Man y La odisea. El Coliseo San Andrés es el único cine de verano abierto en Córdoba y este miércoles estaba prácticamente lleno. Es la muestra de la pasión que despiertan estos espacios en la ciudad andaluza, donde son una tradición de gran arraigo, en buena parte por la posibilidad de ocio barato para escapar al calor. Este año han cerrado los otros dos que quedaban. Y ahora una plataforma lucha para que vuelvan a la vida, sean adquiridos por el Ayuntamiento y obtengan protección como Bien de Interés Cultural (BIC) para que nunca desaparezcan. Seguir leyendo
Un puñado de sillas de plástico sobre el albero, recién regado. Bocadillos y refrescos para la cena, pipas para después. Y una fachada blanca como pantalla. Enfrente, familias enteras dispuestas a disfrutar del cine a cinco euros la entrada. Toca Tadeo Jones y pronto será el turno de Spider-Man y La odisea. El Coliseo San Andrés es el único cine de verano abierto en Córdoba y este miércoles estaba prácticamente lleno. Es la muestra de la pasión que despiertan estos espacios en la ciudad andaluza, donde son una tradición de gran arraigo, en buena parte por la posibilidad de ocio barato para escapar al calor. Este año han cerrado los otros dos que quedaban. Y ahora una plataforma lucha para que vuelvan a la vida, sean adquiridos por el Ayuntamiento y obtengan protección como Bien de Interés Cultural (BIC) para que nunca desaparezcan.
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