Pavel Talankin, de 35 años, es un proscrito en su país, un “agente extranjero”, un apestado para el Gobierno de Vladimir Putin. Su delito: haber contado cómo se adoctrina a los alumnos de la escuela rusa en la que trabajaba para el manejo de los drones o para no tener “miedo a morir por la patria” en la “desnazificación” de Ucrania. Lo hizo en la incisiva película Mr Nobody contra Putin, con la que ganó el Oscar al mejor documental en la última edición.
Pavel Talankin, de 35 años, es un proscrito en su país, un “agente extranjero”, un apestado para el Gobierno de Vladimir Putin. Su delito: haber contado cómo se adoctrina a los alumnos de la escuela rusa en la que trabajaba para el manejo de los drones o para no tener “miedo a morir por la patria” en la “desnazificación” de Ucrania. Lo hizo en la incisiva película Mr Nobody contra Putin, con la que ganó el Oscar al mejor documental en la última edición. Seguir leyendo “Dijeron que mi película no existe”: Pavel Talankin, el maestro que ganó un Oscar por mostrar la propaganda escolar de Putin | Cultura | EL PAÍSIr al contenido
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El codirector del documental ‘Mr. Nobody contra Putin’ recibe en Valencia el premio Pau ¡Justicia del Festival de Cinema i Drets Humans


Pavel Talankin, de 35 años, es un proscrito en su país, un “agente extranjero”, un apestado para el Gobierno de Vladimir Putin. Su delito: haber contado cómo se adoctrina a los alumnos de la escuela rusa en la que trabajaba para el manejo de los drones o para no tener “miedo a morir por la patria” en la “desnazificación” de Ucrania. Lo hizo en la incisiva película Mr Nobody contra Putin, con la que ganó el Oscar al mejor documental en la última edición.
Por el documental se tuvo que exiliar hace dos años. Ahora vive en Praga, pero este viernes se encuentra en Valencia con motivo del premio Pau ¡ Justicia que le ha concedido la XVII edició del Festival Internacional de Cinema i Drets Humans, Humans Fest. Horas antes llega con puntualidad a la Filmoteca de la Generalitat con el semblante entre serio y reservado, vestido con pantalones cortos y aventándose con un abanico para paliar el intenso calor.

“Cuando la película se hizo viral, vinieron a la escuela agentes del FSB [Servicio Federal de Seguridad, heredero del KGB], reunieron a todos los profesores, mis antiguos compañeros, y les dijeron que no podían hablar de la película. Y tampoco en otras escuelas. Les dijeron: ‘Escuchad y memorizad: esta película no existe ni existió, esta persona no existe ni existió; a esta persona ni se le escribe, ni se le habla“, explica a EL PAÍS el antiguo pedagogo en la pequeña ciudad de Karabash, en la región de los Urales donde Rusia se desdobla entre Europa y Asia.
Sí mantiene relación con los alumnos ya graduados de la escuela en la que estuvo grabando el día a día, en los dos primeros años de la invasión de Ucrania, desde febrero de 2022, y en la que su madre es bibliotecaria. “Sí, hablamos, nos comunicamos. Mi madre aprendió a usar Instagram”, comenta esbozando una leve sonrisa, que repite a lo largo de la conversación rompiendo el rigor inicial de la expresión de su rostro. Su madre también aprendió a usar VPN [red privada virtual que cifra la conexión a internet y oculta la dirección IP] para entrar en las páginas bloqueadas en Rusia. Cuenta también con grupos de apoyo en su país.
Tráiler de ‘Mr. Nobody contra Putin’
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Tráiler de ‘Mr. Nobody contra Putin’
Su madre, prosigue Talankin, se va a jubilar este año, después de medio siglo, si bien alguien anticipó interesadamente la noticia: “Me llamó estando en su trabajo y me dijo que había leído en el periódico que la habían despedido con vergüenza del trabajo, aunque ella estaba ahí, en su puesto trabajando”.
El profesor, que codirigió el documental con el estadounidense David Borenstein, era plenamente consciente de las posibles repercusiones de su trabajo. “Sí sabía lo que podía pasar y ha pasado. Y una semana después de ganar el Oscar ya estaba en la lista de agentes extranjeros [proscripción de toda vida pública en Rusia bajo la acusación de actuar “bajo influencia extranjera”]. Asumí todos los riesgos. Las escuelas en Rusia son organizaciones cerradas en las que incluso los padres ni siquiera se dan cuenta de lo que pasa. Y yo pude grabar porque era un profesional de allí y tenía derecho a hacerlo». Un tribunal ruso ha prohibido la difusión del documental porque contiene “signos de propaganda que transmiten una actitud negativa hacia el Gobierno ruso y la operación militar especial”.
Talankin responde con ironía que solo volvería ahora a Rusia si buscara llevar una vida muy ordenada y estable, con horarios inflexibles, sin libertad, en alusión a la rutina carcelaria. No puede tener la certeza de que durante el tiemp que dura el vuelo hasta su país, por ejemplo, no se formula una orden de detención contra él. A una mujer le cayeron ocho años de prisión solo por dar una ayuda a Ucrania y por retuitear una publicación en las redes sociales te pueden caer más años de cárcel que por asesinato.

En Praga asegura sentirse bien. La gente, en general, no le juzga tanto por ser ruso, sino por cómo es, aunque ha oído algún comentario crítico recordando a la antigua URSS, cuando aplastó con sus tanques el aperturismo de la “primavera de Praga”, que lideraba en 1968 el reformista Alexander Dubček, cuando fue elegido primer secretario del Partido Comunista de Checoslovaquia.
No descarta estar siendo vigilado en su nueva vida en la República Checa, pero tampoco tiene pruebas. Recurre de nuevo al humor para aludir una situación angustiosa: “Yo me siento seguro, pero no puedo decir con seguridad que nadie me sigue. Porque esas personas tampoco me dirían hola o me saludarían, ¿no?“.
Allí se dedica a trabajar con su película, llevándola a festivales, dándola a conocer. En este sentido, el Óscar ha contribuido a darle un indudable empujón a la promoción del filme. “Ha cambiado la dirección de mi profesión, porque antes era pedagogo y ahora trabajo más en el arte, aunque quiero de decir que el trabajo de profesor también es creativo. Así que se parecen más o menos”, comenta, antes de mostrar su solidaridad con los docentes valencianos de la enseñanza pública no universitaria que llevan tres semanas de huelga indefinida.
La importancia de lo que se dice
Dice que, como es norma en los eslavos, se tomó muy serio el contenido de sus palabras en la gala de los Oscar. “Es muy importante para un ruso lo que se dice, no solo lo que se hace”, puntualiza la traductora Iulianiia Novikova, periodista rusa exiliada en Valencia, incidiendo en el mensaje de su compatriota. Talankin se sorprendió de la notable repercusión que tuvieron sus palabras. Fue muy calurosamente acogido por el star system de Hollywood, aunque no mantiene ningún contacto estable de aquellos días.
Cuenta con tantos referentes cinematográficos que no se decide por uno. Tiene muchas ganas de ver la película Minotauro, de su compatriota exiliado en París Andrey Zviaguintsev, ganadora del Gran Premio del Jurado en la última edición del Festival de Cannes. “Me alegro mucho por él, que puede volver a trabajar como director. Es muy difícil realizarse en otros países y volver al mismo nivel. A ver si nos sirve de ejemplo a los demás”, subraya en alusión al director de las penetrantes Sin amor [su último largometraje rodado en Rusia, en 2017] o Leviatán.
Se despide también con humor. Reconoce que no se ha puesto crema para proteger del sol su blanca piel eslava, porque en su pueblo de los Urales, tener la piel bronceada, incluso “quemada por el sol”, es signo de distinción, “de ricos”.
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