«Un Picasso por 100 euros» ha sido el poderoso reclamo usado por Christie’s para la rifa de Cabeza de Mujer, una obra en témpera sobre papel realizada por el artista malagueño en 1941 y valorada en más de un millón de euros. Es la tercera vez que la casa de subastas cambia su tradicional método de puja, solo para los más ricos, por el de la «tómbola» asequible al común de los mortales y destinada a una causa benéfica (los centros de la Fundación de Investigación del Alzheimer en Francia).
Un vecino de París que había comprado dos boletos ha sido el ganador
«Un Picasso por 100 euros» ha sido el poderoso reclamo usado por Christie’s para la rifa de Cabeza de Mujer, una obra en témpera sobre papel realizada por el artista malagueño en 1941 y valorada en más de un millón de euros. Es la tercera vez que la casa de subastas cambia su tradicional método de puja, solo para los más ricos, por el de la «tómbola» asequible al común de los mortales y destinada a una causa benéfica (los centros de la Fundación de Investigación del Alzheimer en Francia).
El ganador, con el número 94.715, fue un vecino de París, Ari Hodara, que recibió incrédulamente la llamada desde Christies y preguntó a micrófono abierto: «¿Y cómo sé yo que no me están tomando el pelo?». La presentadora le mostró en el móvil los aplausos del público en la sala de subastas, y solo entonces se reconoció como «admirador» de Picasso y dijo haber comprado dos boletos la semana pasada tras ver un programa de televisión en el que se anunció la insólita rifa de «Caebeza de Mujer».
Un total de 120.000 aspirantes han comprado boletos para participar en la rifa que se celebrará este martes por la tarde en la sede de Christie’s en París, con la esperanza de emular la suerte del trabajador municipal de Pensilvania que se llevó Hombre con sombrero de Opera en el 2013 o la del contable italiano que ganó Naturaleza Muerta en el 2020, en la segunda edición de estas tómbolas picassianas.
Olivier Picasso, nieto del pintor, ha respaldado la iniciativa para rifar la obra, que no está firmada, pero ha sido «autenticada» por sus herederos como uno de los retratos de la pareja del artista, Dora Maar. «Se trata de una obra excepcional que posee muchas virtudes», explicó el nieto. «Fue creada durante la Segunda Guerra Mundial, en un periodo que distó mucho de ser feliz».
«Picasso era muy generoso y regaló cuadros a su chófer», recuerda el coleccionista David Nahmad, quien compró el bodegón que sería rifado seis años después. «Él quería que su arte fuera coleccionado por todo tipo de gente, no solo por los superricos».
La idea de las rifas de arte con fines benéficos partió de Péri Cochin, precursora de la iniciativa, que relata cómo se le ocurrió: «Mi madre organizaba galas caritativas para animar las cenas en las que todo el mundo se aburría. Me pareció una idea original, similar a una tómbola. Pensé en algo de alcance internacional. ¿Y qué es lo que une al mundo entero? Picasso».
Las dos primeras rifas sirvieron para recaudar 10 millones de euros, destinados a instalaciones sanitarias y escuelas en Marruecos, Camerún y Madagascar, así como a la salvaguardia de los restos arqueológicos de Tiro, una de las primeras ciudades fenicias, en el sur del Líbano.
En esta ocasión, los fondos recaudados en la lotería benéfica servirán para la ampliación de los centros de investigación del Alzheimer en Francia. «Cada boleto es un premio», podía leerse en el sitio web de la fundación. «O ganas un Picasso, o contribuyes al avance la investigación».
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