Hubo una época en que las grandes personalidades del espectáculo argentino se desesperaban por atravesar las puertas de este lugar: el estudio fotográfico que perteneció a Annemarie Heinrich, ubicado en una de las esquinas más elegantes de Buenos Aires, en Callao y Las Heras. La fotógrafa de origen alemán, que llegó al país en 1926, conseguía imágenes icónicas combinando un dominio absoluto de la técnica con una sensibilidad que le permitía capturar el aura de la persona frente a su lente, sus expresiones precisas, en un momento en que las chances del disparo no eran infinitas y el resultado debía plasmarse en unas pocas placas. La imagen de figuras como Jorge Luis Borges, Eva Perón, Pablo Neruda, Mercedes Sosa, Astor Piazzolla o Tita Merello ha llegado a gran parte de los argentinos tamizada por sus ojos.
Un documental dirigido por su bisnieta recorre la vida y la obra de esta mujer nacida en 1912, cuyo estudio todavía se conserva en Buenos Aires
Hubo una época en que las grandes personalidades del espectáculo argentino se desesperaban por atravesar las puertas de este lugar: el estudio fotográfico que perteneció a Annemarie Heinrich, ubicado en una de las esquinas más elegantes de Buenos Aires, en Callao y Las Heras. La fotógrafa de origen alemán, que llegó al país en 1926, conseguía imágenes icónicas combinando un dominio absoluto de la técnica con una sensibilidad que le permitía capturar el aura de la persona frente a su lente, sus expresiones precisas, en un momento en que las chances del disparo no eran infinitas y el resultado debía plasmarse en unas pocas placas. La imagen de figuras como Jorge Luis Borges, Eva Perón, Pablo Neruda, Mercedes Sosa, Astor Piazzolla o Tita Merello ha llegado a gran parte de los argentinos tamizada por sus ojos.
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