Literariamente, Puerto Rico vive una situación difícil, doblemente marginado editorialmente por España y Latinoamérica. Sus autores, algunos de un inmenso valor, rara vez ven sus obras publicadas fuera de su país. Lamentablemente, con más frecuencia de lo que sería justo, lo que se publica en Puerto Rico se queda en Puerto Rico, agravándose así en el plano cultural las consecuencias de un doble proceso de colonización, como víctima histórica primero de España y en la actualidad de Estados Unidos. Puerto Rico vive hoy una situación en extremo inestable políticamente, sometido a los vaivenes de gobiernos corruptos, así como a un insidioso proceso de expropiación territorial cuyo fin tiene por objeto facilitar el desplazamiento de sus habitantes originarios para favorecer la libre acción de grupos inmobiliarios e intereses económicos mayoritariamente estadounidenses.
Literariamente, Puerto Rico vive una situación difícil, doblemente marginado editorialmente por España y Latinoamérica. Sus autores, algunos de un inmenso valor, rara vez ven sus obras publicadas fuera de su país. Lamentablemente, con más frecuencia de lo que sería justo, lo que se publica en Puerto Rico se queda en Puerto Rico, agravándose así en el plano cultural las consecuencias de un doble proceso de colonización, como víctima histórica primero de España y en la actualidad de Estados Unidos. Puerto Rico vive hoy una situación en extremo inestable políticamente, sometido a los vaivenes de gobiernos corruptos, así como a un insidioso proceso de expropiación territorial cuyo fin tiene por objeto facilitar el desplazamiento de sus habitantes originarios para favorecer la libre acción de grupos inmobiliarios e intereses económicos mayoritariamente estadounidenses. Seguir leyendo
Literariamente, Puerto Rico vive una situación difícil, doblemente marginado editorialmente por España y Latinoamérica. Sus autores, algunos de un inmenso valor, rara vez ven sus obras publicadas fuera de su país. Lamentablemente, con más frecuencia de lo que sería justo, lo que se publica en Puerto Rico se queda en Puerto Rico, agravándose así en el plano cultural las consecuencias de un doble proceso de colonización, como víctima histórica primero de España y en la actualidad de Estados Unidos. Puerto Rico vive hoy una situación en extremo inestable políticamente, sometido a los vaivenes de gobiernos corruptos, así como a un insidioso proceso de expropiación territorial cuyo fin tiene por objeto facilitar el desplazamiento de sus habitantes originarios para favorecer la libre acción de grupos inmobiliarios e intereses económicos mayoritariamente estadounidenses.
La lengua, el español, padece de manera particularmente intensa las consecuencias de un lamentable aislamiento editorial. Incluso Luis Rafael Sánchez, uno de los autores vivos más importantes que escriben hoy en la lengua de Cervantes, hubo de ver recientemente cómo la edición conmemorativa del cincuentenario de la publicación de su obra maestra, La guaracha del Macho Camacho, novela que mereció cuando vio originalmente la luz encendidos elogios por parte de autores del calibre de García Márquez y Carlos Fuentes, no se publicaba ni en España ni en América Latina, exceptuando México. Afortunadamente, la Asociación de Academias de la Lengua Española tiene previsto publicar una edición especial este otoño, aunque lo ideal hubiera sido un lanzamiento dirigido al gran público.
Sánchez no se cansa de proclamar en sus artículos y columnas los nombres de autoras y autores jóvenes que escriben con talento y valentía en la invisibilizada isla. Uno de los nombres singularizados, claramente influido por él, aunque la suya es una voz totalmente nueva, es Cezanne Cardona (Dorado, 1982), uno de los “cachorros del posboom”, en feliz expresión del autor de La guaracha del Macho Camacho. Aunque hay narradores comparables a él, Cardona constituye una excepción editorialmente, porque su primera novela, Esto también es una casa (Seix Barral, 2026), ha sido publicada y distribuida tanto en España como en América Latina.
El autor demostró su talento como narrador en Levittown mon amour (2018, hay reediciones ampliadas), colección de cuentos que encierra en sí todas las claves de la límpida potencia que Cardona demuestra en su escritura. En realidad, no hay solución de continuidad entre los cuentos y la novela. El trasfondo humano y social, el paisaje narrativo, el lenguaje, los personajes que se abren paso frente a la adversidad con una valentía que trasluce la actitud del autor, a la postre plena de esperanza y optimismo, es el mismo en los dos libros. Cardona ha creado un inteligente mecanismo narrativo. La casa que figura en el título de la novela tiene dos plantas, arriba, un hogar familiar genuinamente puertorriqueño, y abajo, una ferretería, que simboliza la realidad de la pobreza y el trabajo. La narración se articula en torno a la mirada inocente de un niño de cinco años y su madre, adolescente soltera, caso de tantas mujeres puertorriqueñas pobres. En la casa de Cezanne Cardona no aparecen los rostros sonrientes de Messi, Mbappé, Penélope Cruz, J Balvin, Ricky Martin ni ningún influencer, sino los de multitud de hombres y mujeres que bregan anónimamente día a día en el barrio.
Complementando el mundo masculino de los cuentos, la novela crea un espacio más bien femenino que nos permite asomarnos a numerosas vidas
El viento huracanado del lenguaje desbarata, como en la realidad, las circunstancias de la vida cotidiana. Complementando el mundo masculino de los cuentos, la novela crea un espacio más bien femenino que nos permite asomarnos a numerosas vidas. Cardona escribe con limpieza, claridad, humor, honestidad, control, sin sentimentalismo, con una dignidad y autoridad moral que se abre paso por sí misma. Es importante insistir en que no es un caso único, hay otras voces comparables a la suya, lamentablemente condenadas a la invisibilidad. Ojalá la publicación de esta novela sea síntoma de que las cosas pueden empezar a cambiar editorialmente.
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