La primera vez que vi llorar a Julio Llamazares fue cuando murió su padre, en La Mata de la Bérbula, León. El padre, Nemesio Alonso, maestro de escuela, callado como el hijo, falleció en agosto de 1996. A aquella casa fuimos a decir el adiós que dejaba atrás una historia que, hasta hace más de un año, Julio no había evocado con todas sus letras.
‘El viaje de mi padre’, por el que el escritor ha sido galardonado con el Premio Nacional de Narrativa, contiene la huella que que la Guerra Civil dejó en familias como la suya
La primera vez que vi llorar a Julio Llamazares fue cuando murió su padre, en La Mata de la Bérbula, León. El padre, Nemesio Alonso, maestro de escuela, callado como el hijo, falleció en agosto de 1996. A aquella casa fuimos a decir el adiós que dejaba atrás una historia que, hasta hace más de un año, Julio no había evocado con todas sus letras.
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