Está la bahía de los piratas, el refugio de los niños perdidos, el bosque de las hadas o la roca de las sirenas. También el Jolly Roger, capitaneado por Garfio, o el temido cocodrilo. Aunque, probablemente, no como imaginan. Porque la Isla de Nunca Jamás ha llegado a Espacio Delicias convertida en una experiencia inmersiva que, bebiendo del universo que todos conocemos de Peter Pan, va más allá para despertar el efecto wow.
Junto a LetsGo, Balich Wonder Studio ha recreado el mundo de Peter Pan con una nueva historia y que tiene detrás a un potente equipo curtido en ceremonias deportivas, el Circo el Sol o Factor X
Está la bahía de los piratas, el refugio de los niños perdidos, el bosque de las hadas o la roca de las sirenas. También el Jolly Roger, capitaneado por Garfio, o el temido cocodrilo. Aunque, probablemente, no como imaginan. Porque la Isla de Nunca Jamás ha llegado a Espacio Delicias convertida en una experiencia inmersiva que, bebiendo del universo que todos conocemos de Peter Pan, va más allá para despertar el efecto wow.
Dos de las compañías más innovadoras del entretenimiento internacional se hallan detrás de este proyecto, llamado The Island os Neverland: LetsGo, que desde Madrid lleva un tiempo creando y exportando producciones exitosas al mundo (Tim Burton, El Laberinto, El fantasma de la ópera…), y Balich Wonder Studio, que cuenta con una trayectoria inigualable en la creación de ceremonias olímpicas (hasta 17 ha firmado) y también futboleras. El espectáculo de la final del último mundial, sin ir más lejos, lleva su firma.
Curiosidades que arrojan pistas sobre cómo se ha ideado y montado este show, donde ha intervenido un equipo formado por reputados escenógrafos, coreógrafos, compositores o especialistas de vestuario, y liderado por la pareja de creativos Simona Ferrari y Lulu Helbaek.
«Hemos transformado más de 7.000 metros cuadrados para conseguir que, desde el momento en que el público cruza la puerta, deje durante unas horas la ciudad atrás y llegue al legendario mundo de Nunca Jamás. Queremos que el espectador sienta que está viajando a un destino de ensueño, aunque no se haya movido de Madrid», resumía el CEO de LetsGo, Iñaki Fernández.
Siete millones de euros han puesto sobre la mesa para crear esta isla, donde la historia que se cuenta de Peter Pan está arropada por un show que se desarrolla en dos actos y que engloba teatro, circo contemporáneo, acrobacias y un sorprendente (e inesperado) recorrido inmersivo.
Allí, los visitantes no son un meros espectadores, sino parte viva del show. En su estancia, pueden habitar la isla y elegir incluso, ya desde el umbral, si unirse al bando pirata o al de los niños perdidos. También puede descubrir la antigua historia de Nunca Jamás a través de un teatro de sombras, participar en un ritual chamánico en el que la arena y la electricidad les revelarán cual es su animal espiritual, tomar algo en el Bar del Pulpo, explorar la galería de la familia Hook, escribir una nota en una botella, jugar con frutas extrañas e inventos sorprendentes en el Árbol de los Niños Perdidos o investigar el bosque de las hadas mientras caminan bajo una cascada de flores. O pueden perderse por ese mundo de los piratas plagado de redes de pesca y un impactante barco, fabricado con sillas y botellas de cristal, que no deja lugar a dudas del derroche de originalidad que han desplegado sus creadores.
«Este mundo lo construyen los niños. Ellos juegan, sacan cosas por la casa, cogen sillas…. El contexto aquí es importante, porque estamos en un lugar donde cada noche los niños juegan a la guerra de Neverland, por eso hay flechas y plumas por todo el set», explicaba Stèphane Roy (director de escenografía) sobre el decorado, que se ha elaborado para la ocasión en naves de Barcelona y Madrid.
«Este espectáculo es único en su tipo. Usamos un mundo narrativo muy conocido, que es el de Nunca Jamás de Peter Pan, pero con una historia original completa que cuenta el viaje de un nuevo personaje», señalaba Simona Ferrari refiriéndose al corazón del show, esa segunda parte donde, sentado el público en un coliseo, se muestra la historia de Tempesta, la hija del Garfio, que se ve en la disyuntiva de elegir si permanecer pirata o vivir en la isla de Nunca Jamás como otro niño perdido. Un relato que cobra vida a través de la acrobacia, el teatro y la performance y también la música del compositor John Metcalfe, en cuyo currículum destacan trabajos con Coldplay o U2.
«Cuando empezamos a crear una historia, siempre pensamos en cómo podemos hacerla espectacular, cómo podemos mezclar diferentes lenguajes que sirvan a la historia, que estén llenos de acción pero también de drama, de emociones. Y para lograrlo nos gusta jugar con el nouveau cirque o el teatro», contaba Ferrari, quien, como su compañera, cuenta con una dilatada experiencia en el Circo del Sol, Factor X y grandes ceremonias.
«Los proyectos más importantes de mi carrera son aquellos en los que fusiono todos los elementos que he aprendido en mi vida», agregaba Lulu Helbaek. Aunque esto ha sido un reto. «Aquí hay mas de 20 artistas entre bailarines, acróbatas y payasos», detallaba. «Realmente te sumerges en un paseo por esta isla, donde puedes conocer a todos los personajes: piratas, hadas, a los niños perdidos…», apuntaba la creativa.
Aún existen lugares donde todo es posible, dicen en Neverland. La magia y la sorpresa, al menos, no faltan aquí.
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