Le desbrozó el camino a las sinsombrero. Luis Buñuel adaptó al cine su novela más fundamental, Él, sobre la dolorosa vivencia de su primer matrimonio con un capitán de la Marina Mercante, violento y aquejado de esquizofrenia. Fue amiga de Ortega y Gasset, Carmen de Burgos o Cristobal de Castro, tras su traslado a la capital. Pablo Neruda le compuso un epitafio de versos a su muerte. Su incisiva conferencia El divorcio como medida higiénica le valió la reprimenda del mismísimo Miguel Primo de Rivera y, por ende, el exilio, primero a Uruguay en 1923, del que ya nunca regresó. Poeta, novelista, ensayista, articulista, oradora, dramaturga y pionera defensora de los derechos de la mujer, se convirtió en una figura intelectual indiscutible de la Generación del 27. Incluso, Montevideo guarda una calle con su nombre. Pero en España, más allá de su archipiélago canario natal, Mercedes Pinto (Santa Cruz de Tenerife, 1883-Ciudad de México, 1976) permanece aún demasiado olvidada para la altura histórica que alcanzó.
LaJoven Compañía reivindica sobre las tablas del Teatro Fernán Gómez a la pionera canaria, con el estreno de su exitosa comedia-farsa
Le desbrozó el camino a las sinsombrero. Luis Buñuel adaptó al cine su novela más fundamental, Él, sobre la dolorosa vivencia de su primer matrimonio con un capitán de la Marina Mercante, violento y aquejado de esquizofrenia. Fue amiga de Ortega y Gasset, Carmen de Burgos o Cristobal de Castro, tras su traslado a la capital. Pablo Neruda le compuso un epitafio de versos a su muerte. Su incisiva conferencia El divorcio como medida higiénica le valió la reprimenda del mismísimo Miguel Primo de Rivera y, por ende, el exilio, primero a Uruguay en 1923, del que ya nunca regresó. Poeta, novelista, ensayista, articulista, oradora, dramaturga y pionera defensora de los derechos de la mujer, se convirtió en una figura intelectual indiscutible de la Generación del 27. Incluso, Montevideo guarda una calle con su nombre. Pero en España, más allá de su archipiélago canario natal, Mercedes Pinto (Santa Cruz de Tenerife, 1883-Ciudad de México, 1976) permanece aún demasiado olvidada para la altura histórica que alcanzó.
Ahora, LaJoven Compañía la recupera y la reinvindica, con el estreno absoluto de Un señor… cualquiera, una comedia-farsa en tres jornadas, según definió la propia autora, donde revela los convencionalismos y toxicidades del matrimonio y defiende la independencia femenina, que podrá descubrirse en el Teatro Fernán Gómez hasta el 4 de octubre.
Un alegato combativo e irónico sobre el surgimiento de la mujer moderna, que apuntaba directamente a la hipocresía burguesa de la época, y que cosechó un éxito contudente en su debut, en 1930, en el Teatro Solís de Montevideo, consolidando la popularidad de la autora.
Casi 100 años después, José Luis Arellano y Mabel del Pozo dirigen esta versión de Raúl Losánez, que va más allá de desvelar y restituir los vacíos históricos de la generación de Lorca, Alberti o Cernuda. Interpretado por Paula Feror, Raúl Martín y Helena Lanza, el montaje alerta sobre el riesgo de traicionar ideales y deseos, en una denuncia aún vigente y unviersal para el presente.
Teatro – Noticias sobre teatro
