Durante décadas, la historia oficial del arte describió el Prerrafaelismo como un movimiento artístico estrictamente masculino. Los manuales académicos y los grandes museos del mundo hablaron del grupo fundado en Londres en 1848 como una asociación de jóvenes rebeldes -Dante Gabriel Rossetti, John Everett Millais, William Holman Hunt- que buscaron romper las reglas académicas de su tiempo mediante un retorno a la pureza pictórica anterior al italiano Rafael de Urbino.
Tras más de 20 años sin una exposición prerrafaelita en España, Fundación Mapfre descubre la creación de las mujeres, eclipsadas por sus compañeros masculinos
Durante décadas, la historia oficial del arte describió el Prerrafaelismo como un movimiento artístico estrictamente masculino. Los manuales académicos y los grandes museos del mundo hablaron del grupo fundado en Londres en 1848 como una asociación de jóvenes rebeldes -Dante Gabriel Rossetti, John Everett Millais, William Holman Hunt- que buscaron romper las reglas académicas de su tiempo mediante un retorno a la pureza pictórica anterior al italiano Rafael de Urbino.
En este relato, las mujeres quedaron relegadas al rol de musas trágicas de rostros angulosos y cabellos dorados, ejemplificados en el mito de la Ofelia de Hamlet flotando muerta en el río. Hasta ahora. La exposición Prerrafaelismo. Itinerarios femeninos (1850-1914) de la Fundación Mapfre, comisariada por Pamela Gerrish Nunn, rompe por completo con este enfoque simplista. Tras dos años de investigación, Gerrish rescata a toda una generación de creadoras invisibilizadas que usaron el arte como una herramienta de libertad intelectual y crítica social.
El prerrafaelismo «pasó de moda tras la Primera Guerra Mundial, hasta que volvió a cobrar interés a finales del siglo XX», señala la comisaria. El gran valor de la exposición es ofrecer al espectador contemporáneo una nueva forma de leer e interpretar esas obras. «Las artistas no interpretaron ni aplicaron el prerrafaelismo de manera uniforme, hay una variedad fascinante de puntos de vista», destaca Gerrish.
Mientras los miembros masculinos buscaban una renovación estética inspirada en una naturaleza detallada y en la literatura medieval, sus contemporáneas se enfrentaron a un doble reto: la ruptura estilística y la conquista de un espacio profesional en una sociedad victoriana que confinaba a la mujer al ámbito doméstico. En sus lienzos, las figuras femeninas dejan de ser sujetos pasivos u objetos de deseo para ser representadas en plena actividad intelectual, leyendo o pintando.
En el corazón del Prerrafaelismo destacó la figura de Elizabeth Siddal, históricamente eclipsada por la leyenda de su salud quebradiza y todos los retratos cual musa lánguida de sus compañeros. Sin embargo, su obra, caracterizada por un medievalismo tosco y directo, se alejó de la idealización de Rossetti y abordó temas de baladas antiguas con una gran crudeza emocional. Junto a Siddal, Evelyn de Morgan introdujo al público en un simbolismo de corte humanista y filosófico. Sus mujeres poseen una enorme fuerza espiritual y están dotadas de una robustez anatómica que rivaliza con los maestros del Renacimiento italiano que tanto estudió. De Morgan destacó por el dominio del dibujo anatómico, el ritmo de las líneas curvas y el uso de tonalidades vibrantes como los dorados, amarillos y rojos intensos. Mostró en sus composiciones a mujeres sabias y poderosas y se dejó influir por la fluidez en los ropajes y las figuras de Botticelli.
Menos conocida, Joanna Boyce pintó unas figuras femeninas que se alejaban del sentimentalismo victoriano para transmitir una fuerte determinación y dignidad. Mientras, Marie Spartali Stillman se decantó por escenas basadas en textos de Shakespeare, Dante, Boccaccio o Petrarca. Y Eleanor Fortescue-Brickdale, de técnica detallista y colores extremadamente vivos, encontró su inspiración en las historias artúricas.
La exposición también integra disciplinas como la fotografía y las artes aplicadas. Julia Margaret Cameron (la tía abuela de Virginia Woolf), por ejemplo, fue una pionera que supo trasladar la atmósfera etérea y romántica del Prerrafaelismo a la imagen fotográfica. Por su parte, May Morris, cuyo trabajo quedaría a menudo eclipsado por la sombra de su padre, William Morris, también fue una figura central del movimiento Arts and Crafts. Sus complejos bordados y diseños textiles no resultaron meras labores decorativas, sino auténticas obras de arte que desafiaron los trabajos sobre lienzo de muchos de sus contemporáneos.
Hacía más de 20 años que no se veían en España tantos lienzos prerrafaelitas juntos: hay que remontarse a 2004 con la exposición La visión de la naturaleza que la Fundación la Caixa dedicó en su espacio de la calle Serrano. En 2017, el Mnac de Barcelona realizó una magna muestra sobre William Morris, ideólogo del movimiento Arts & Crafts. Con Itinerarios femeninos, Fundación Mapfre devuelve a las artistas al lugar de honor que les corresponde en la vanguardia del arte británico.
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