“Apreciamos la felicidad, pero se multiplica el daño”, escribe Jesús Ruiz Mantilla (Santander, 1965) en la primera pieza de Revés, un verso que resume el tono general de su novedosa incursión en el género poético, un texto que cabalga sobre las contradicciones no resueltas, sobre todo la contradicción que suponen las ganas de vivir en un mundo que está patas arriba y no promete ir a mejor. Al comienzo de Annie Hall, Woody Allen cuenta un chiste donde compara la vida con una “comida realmente terrible”, pero de la que siempre queremos más. Una concepción de la existencia similar a la que se desprende de este poemario.
El escritor y periodista de EL PAÍS debuta como “poeta tardío” con ‘Revés’, un poemario vertebrado por las contradicciones no resueltas que inaugura el sello ContraVerso
“Apreciamos la felicidad, pero se multiplica el daño”, escribe Jesús Ruiz Mantilla (Santander, 1965) en la primera pieza de Revés, un verso que resume el tono general de su novedosa incursión en el género poético, un texto que cabalga sobre las contradicciones no resueltas, sobre todo la contradicción que suponen las ganas de vivir en un mundo que está patas arriba y no promete ir a mejor. Al comienzo de Annie Hall, Woody Allen cuenta un chiste donde compara la vida con una “comida realmente terrible”, pero de la que siempre queremos más. Una concepción de la existencia similar a la que se desprende de este poemario.
Mantilla tiene una larga trayectoria como periodista de EL PAÍS, y como escritor obsesionado con la música, el arte y otras cosas (su última novela es Franco y yo, en Galaxia Gutenberg), pero los poemas le llegan ahora: “Un poeta tardío, pero un lector temprano”, le describe el también poeta Antonio Lucas en el epílogo. Inaugura, además, la editorial ContraVerso, que tiene la audacia de dirigir Federico Buyolo.
Cuenta el autor en el prólogo su devoción desde niño por la Divina comedia de Dante —se la compró su padre en edición ilustrada—, y por eso su libro tiene la misma estructura: Infierno, Purgatorio, Paraíso. En la primera parte, la infernal, constata la presente angustia por la desaparición del futuro, por el “saldo de las utopías” que nos hace caminar como “zombis” entre “mundos rotos”. Es un tránsito oscuro, obsesionado con el paso del tiempo hacia tiempos peores, con el camino de la edad que azuza la nostalgia —“un día menos…”—, con la noción truncada de progreso y el clima generalizado de enfrentamiento: “Soñábamos con avanzar pero no nos entendimos”.
Las consideraciones generales sobre el desánimo de la civilización se mezclan con las observaciones de lo pequeño, como esa araña que teje su tela entre el papel higiénico y la pared, o con imágenes alucinadas, como la cabeza que gira para llorar por la espalda. Mantilla dice cosas raras en lenguaje claro y viaja, de poema en poema, desde la gran trascendencia a lo más cotidiano, como el caminar de un padre y un hijo de la mano, o la desaparición del entretiempo —“¿Manga corta o abrigo?”— como metáfora de la polarización social.
En Purgatorio, “ese limbo de indecisos”, la segunda sección, sigue mostrando la confusión —la contradicción— de la existencia contemporánea entre los pecados capitales y la esperanza que provee un campo de lavanda, entre el insomnio y el abandono, entre estampas de la infancia y genealogías, de la lengua y de uno mismo. En el poema Adiós a la noche, la voz poética observa un amanecer sobre las montañas desde un bote en la bahía: parece una estampa hermosa, muy lograda, “pero más vale la noche para agudizar sospechas / ante la claridad de un día que no ayuda a comprender”.
En la última sección, entra el poeta en el Paraíso con Dante, aunque con reservas: “Nos negamos a ser ángeles porque carecen / de memoria, voluntad y rebeldía”. Y termina con Revés, el largo poema que da título al libro, que es un descarnado autorretrato —como el que se hizo ante el espejo Jaime Gil de Biedma— entre la desesperanza, la muerte de los amigos, la ansiedad, las dudas ante la propia poesía y la ironía: “Cada vez estoy más gordo / y gano menos dinero”.

Jesús Ruiz Mantilla
Almuzara, 2026
104 páginas. 17 euros
EL PAÍS
