El protagonista de la nueva obra de Paco Roca, El viaje (Astiberri), comienza su relato en un remoto lugar donde las inclemencias técnicas le dejan varado durante unos días. Un “fin del mundo” geográfico que quizás es la única manera de enfrentarse a ese otro fin del mundo que supone para el ser humano una separación sentimental, poniendo distancia en el espacio y el tiempo, la suficiente para dejar las emociones desbordadas de lado y buscar la reflexión a la que nos ha acostumbrado el creador de Arrugas. Roca es muy consciente de que va a tratar un tema que las ficciones han abordado de forma prolija, pero también de lo fácil que resulta deslizarse hacia el melodrama y sucumbir ante los estereotipos que el amor romántico ha marcado a fuego en nuestra sociedad. Pero también sabe que es imposible homogeneizar esa experiencia que comienza con unas palabras demoledoras: “Ya no te quiero”.
El protagonista de la nueva obra de Paco Roca, El viaje (Astiberri), comienza su relato en un remoto lugar donde las inclemencias técnicas le dejan varado durante unos días. Un “fin del mundo” geográfico que quizás es la única manera de enfrentarse a ese otro fin del mundo que supone para el ser humano una separación sentimental, poniendo distancia en el espacio y el tiempo, la suficiente para dejar las emociones desbordadas de lado y buscar la reflexión a la que nos ha acostumbrado el creador de Arrugas. Roca es muy consciente de que va a tratar un tema que las ficciones han abordado de forma prolija, pero también de lo fácil que resulta deslizarse hacia el melodrama y sucumbir ante los estereotipos que el amor romántico ha marcado a fuego en nuestra sociedad. Pero también sabe que es imposible homogeneizar esa experiencia que comienza con unas palabras demoledoras: “Ya no te quiero”. Seguir leyendo
Género de opinión que describe, elogia o censura, en todo o en parte, una obra cultural o de entretenimiento. Siempre debe escribirla un experto en la materia
El autor de ‘Arrugas’ o ‘El abismo del olvido’ indaga en los procesos de creación de las emociones a partir de los recuerdos de una relación sentimental que termina
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El protagonista de la nueva obra de Paco Roca, El viaje (Astiberri), comienza su relato en un remoto lugar donde las inclemencias técnicas le dejan varado durante unos días. Un “fin del mundo” geográfico que quizás es la única manera de enfrentarse a ese otro fin del mundo que supone para el ser humano una separación sentimental, poniendo distancia en el espacio y el tiempo, la suficiente para dejar las emociones desbordadas de lado y buscar la reflexión a la que nos ha acostumbrado el creador de Arrugas. Roca es muy consciente de que va a tratar un tema que las ficciones han abordado de forma prolija, pero también de lo fácil que resulta deslizarse hacia el melodrama y sucumbir ante los estereotipos que el amor romántico ha marcado a fuego en nuestra sociedad. Pero también sabe que es imposible homogeneizar esa experiencia que comienza con unas palabras demoledoras: “Ya no te quiero”.
La indagación sobre los recovecos del amor y la ruptura se estructura en torno a la necesidad de explicar cómo se ha desembocado en este punto sin retorno, de comprender el pasado desde el presente para poder afrontar el futuro de forma que los lectores puedan trascender la historia de esta pareja concreta y conectar con su propia experiencia a través de la búsqueda de la explicación sobre lo que fuimos en una relación y qué seremos tras el duelo.
La subjetividad y fragmentariedad de los recuerdos plantea un reto complejo desde la narración gráfica: intentar responder las diferentes preguntas a las que el personaje se enfrenta ante el fin del amor desde el diálogo de sus personajes, obligándose a un tour de force compositivo que permita que la viñeta pueda albergar esas conversaciones sin caer en la temida repetición. La disección del amor y la reconstrucción del yo pasa por la búsqueda de respuestas a dos cuestiones clave: ¿cómo se puede dejar de querer tras una vida compartida? ¿Cómo esa relación de largo recorrido muta y el hogar que el otro encarnaba pierde su sentido? Y la segunda: ¿cuándo dejamos de ser esa persona amada? ¿Cuándo se abandonó esa geografía común gestada al compás? Y, sobre todo, cómo es posible que este proceso ocurra sin que uno de sus integrantes haya sido capaz de percibir que el otro nunca volverá a mirarnos de la misma forma.
A partir de estos interrogantes, Roca teje un escenario sobre el que se mueve con comodidad: la construcción del relato personal, de una memoria sentimental que intenta reconstruir esa cartografía compartida de sentimientos que conforma una identidad. Sabedor de que la memoria es solo un constructo que nos permite comprender nuestro pasado, recreándose hasta aceptarlo como propio, el relato de Fran, su protagonista, va desgranando esas preguntas desde el diálogo, siguiendo las fases de un duelo en el que van apareciendo otros temas, por ejemplo los que hablan de cómo las nuevas relaciones deben abordar esa geografía previa de recuerdos, gustos y experiencias, en un intento vano de abordar el amor como un palimpsesto, porque el mapa siempre tendrá recuerdos en apariencia imborrables, que deberán integrarse en las nuevas experiencias.
La memoria siempre ha empapado las páginas de las obras de Paco Roca: la memoria histórica, la familiar, la personal, incluso su pérdida
Un relato que le obliga a viajar al pasado para encontrar alternativas a decisiones, que gráficamente delimitará gracias a una paleta que permite imaginar, de la mano de Wells, otros futuros que pudieron haber sido, buscando entre los momentos qué queda de nosotros cuando la pareja se acaba. Pero, también, con la seguridad de lo efímero de esa existencia compartida, implorando no convertirnos en eternos Sísifos del enamoramiento. La memoria siempre ha empapado las páginas de las obras de Paco Roca: la memoria histórica, la familiar, la personal, incluso su pérdida. Pero El viaje aborda finalmente la pregunta decisiva: cómo la creamos desde nuestras propias emociones y cómo nos permite explicarnos y reconstruirnos desde ese sentimiento evasivo al que llamamos amor.
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