Arrancó primero Susanna Griso. A las 8.56 en la playa del Trampolín, “desde el corazón de la noticia” y frente a “la imagen de la vergüenza, impropia del primer mundo”. Así empezaba el curso televisivo Espejo público, con Lorena García desde el plató y Griso recorriendo los escenarios de la noticia micrófono en mano. Cuatro minutos después, a las nueve en punto, aparecía en escena Ana Rosa Quintana, de blanco como suele ser su tradición, con el estudio instalado en Ceuta y sin conexiones con Madrid. Dos actitudes frente a la misma noticia, la única noticia de su día.
Ambos estrenos evidenciaron que las antaño reinas de las mañanas quieren disputarle el trono a Silvia Intxaurrondo, nueva monarca absoluta de la franja gracias a los extraordinarios datos de ‘La hora de La 1′
Arrancó primero Susanna Griso. A las 8:56 en la playa del Trampolín, “desde el corazón de la noticia” y frente a “la imagen de la vergüenza, impropia del primer mundo”. Así empezaba el curso televisivo Espejo público, con Lorena García desde el plató y Griso recorriendo los escenarios de la noticia micrófono en mano. Cuatro minutos después, a las nueve en punto, aparecía en escena Ana Rosa Quintana, de blanco como suele ser su tradición, con el estudio instalado en Ceuta y sin conexiones con Madrid. Dos actitudes frente a la misma noticia, la única noticia de su día.
Griso recorriendo los escenarios, Ana Rosa rodeada de sus contertulios y levantándose únicamente para recibir el abrazo de sus fans. Ella ya recorrió la ciudad cuando la visitó tras interrumpir momentáneamente sus vacaciones para estar en el epicentro de la noticia. El pistoletazo de salida de la temporada 23 se da “desde Ceuta, desde España, desde Europa”, repetía. Ni 50 segundos tardó en quedarse a gusto con Pedro Sánchez, al que llamó “presidente sirena, vestido de cintura para arriba y de cintura para abajo con bermudas y chanclas” y acusó de “bucear en el palacio La Mareta cuando ya habían muerto alrededor de 150 personas en el mar”. No se detuvo ahí: “Al CNI no le faltó inteligencia, le faltó encontrar inteligencia en el Gobierno”. Ahí es nada, se le quedó pequeño aquello de “tentetieso” que le dedicó al presidente en su retorno a las mañanas en febrero del año pasado. Parece que Sánchez no quiere soliviantar a Marruecos, culpándolo de esta crisis migratoria cruzada con la versión geoestratégica de las vecinas de Valencia, pero casi le vale más no soliviantar a Ana Rosa.
Sobre el terreno se repartían los reporteros de ambos programas. “Un clima ‘como de guerra’”, se oía en un canal; “gente con armas, perdón, ‘con hambre’”, soltaba otro, un lapsus linguae que habría emocionado a Freud. Eduardo Inda subía la apuesta denominándolo “una guerrilla callejera” que no puede ser combatida por un “ejército flower power”. Templanza.
Quintana, menos beligerante que su tertuliano, se agarraba a la pluralidad de la ciudad en la que conviven sin incidentes: cristianos, musulmanes, hebreos, hindúes… “Todos celebran fiestas juntos”. A mí me recordó, si es que lo he podido olvidar alguna vez, a Ganesh, la deidad hindú, entrando en parihuela en la parroquia Nuestra Señora de África de Ceuta, una imagen maravillosa que acabó provocando la dimisión del vicario de Ceuta. Crisol de culturas, pero con morigeración. La comedia se abre paso en cualquier circunstancia.
En la pandemia tuvimos la revolución cayetana que se manifestaba en descapotable por el barrio de Salamanca y este fin de semana “la Armada de la solidaridad”, no confundir con la “flotilla de la solidaridad”, que es una cosa de rojos y perroflautas, y no me digan que en cuestión de naming no ganan de calle, porque llamándote “flotilla” impones entre poco y nada; “armada” ya son palabras mayores. Uno de sus líderes, Marcos De Quinto, “Navy Seals de tinto de verano”, según Óscar Puente, ministro de Transportes y de Redes Sociales, deslizó en Espejo público que iban con alcohol y jamón un poco porque es lo que tocaba, o sea, porque cierta religión no ve el tema con buenos ojos. Aquí la bonhomía de Quintana con la convivencia entre religiones como que no. Tampoco son de “rastas, porros y batucadas”; ellos pusieron a todo volumen a Manolo Escobar porque les pareció “muy oportuno”. A De Quinto no le gustó que entre las innumerables burlas —“con 10botellines por banda”, “Marcos Quinto de cerveza”…— se metiesen con su gomina, pero es que si no se pone espuma “tiene el pelo como Garfunkel”, dejando claro que para ser un ejecutivo internacional de relumbrón no necesitas ni sentido del ridículo ni un manejo de referencias actualizadas.
Ambos estrenos evidenciaron que las antaño reinas de las mañanas quieren disputarle el trono a Silvia Intxaurrondo, nueva monarca absoluta de la franja gracias a los extraordinarios datos de La hora de la 1 que no se han resentido durante el verano. La nueva temporada arranca con fichajes entre los tertulianos. Marta Gómez Montero, a quienes recordarán por no querer comer mierda en TVE y luego sí, y ahora quién sabe, se une a la mesa de Espejo Público en la que Albert Rivera volverá a tener sección propia; Quintana, por su parte, incorpora a su mesa política a Tomás Gómez y Soraya Rodríguez, dos defenestrados del PSOE, que es como poner a Juls Janeiro a comentar la vida de Belén Esteban o a Real Madrid TV de jurado popular en el caso Negreira. Como fichaje estrella llega Jiménez Losantos, una clara apuesta por la moderación, la imparcialidad y los nuevos talentos. ¿Será suficiente munición para batir a las renacidas mañanas de TVE? El share nos lo dirá mañana.
Feed MRSS-S Noticias
