Ni profundos personajes como en El pianista, ni apabullantes decorados como en El Brutalista, el último trabajo de Adrien Brody está lleno de perritos con bandanas y souvenirs baratos de Nueva York. Hace unas semanas, el doble ganador del Oscar a mejor actor anunciaba su inesperada colaboración con Raising Cane’s, cadena estadounidense de comida rápida especializada en pollo frito. El motivo era el tercer aniversario de uno de los restaurantes situado en Times Square y, para celebrarlo, Brody diseñó un gran mural publicitario en el que mezclaba imágenes del fundador, Todd Graves, y su perro, con grafitis y referencias a su propia carrera.
Ni profundos personajes como en El pianista, ni apabullantes decorados como en El Brutalista, el último trabajo de Adrien Brody está lleno de perritos con bandanas y souvenirs baratos de Nueva York. Hace unas semanas, el doble ganador del Oscar a mejor actor anunciaba su inesperada colaboración con Raising Cane’s, cadena estadounidense de comida rápida especializada en pollo frito. El motivo era el tercer aniversario de uno de los restaurantes situado en Times Square y, para celebrarlo, Brody diseñó un gran mural publicitario en el que mezclaba imágenes del fundador, Todd Graves, y su perro, con grafitis y referencias a su propia carrera. Seguir leyendo
Ni profundos personajes como en El pianista, ni apabullantes decorados como en El Brutalista, el último trabajo de Adrien Brody está lleno de perritos con bandanas y souvenirs baratos de Nueva York. Hace unas semanas, el doble ganador del Oscar a mejor actor anunciaba su inesperada colaboración con Raising Cane’s, cadena estadounidense de comida rápida especializada en pollo frito. El motivo era el tercer aniversario de uno de los restaurantes situado en Times Square y, para celebrarlo, Brody diseñó un gran mural publicitario en el que mezclaba imágenes del fundador, Todd Graves, y su perro, con grafitis y referencias a su propia carrera.
EL PAÍS
